La autogeneración, la generación distribuida y la posibilidad de inyectar excedentes abren espacio a una mayor participación privada en el sector energético. Para Eduardo Viedma, el desafío es avanzar hacia un mercado eléctrico más abierto, competitivo y moderno.
Paraguay tiene un recurso solar extraordinario que puede convertir­se en inversión, empleo, competiti­vidad y mayor seguridad energética. Así lo sostuvo el ingeniero Eduardo Viedma, presidente de la Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER), quien planteó que “la energía solar debe dejar de ser vista única­mente como una alternativa ambien­tal y pasar a ocupar un lugar estraté­gico en el desarrollo económico”.
Un panel solar transforma la radiación del sol en electricidad mediante células fotovoltaicas. Para una vivienda típica, la instalación puede requerir aproximadamente entre 8 y 15 paneles de 550 a 650 W, aunque el dimensionamiento depen­de del consumo y de las característi­cas del lugar.
Eduardo Viedma, presidente de la Asociación Paraguaya de Energías Renovables (APER), plantea un mercado eléctrico más abierto, competitivo y previsible para acelerar las inversiones.
Actualmente, una instalación residencial completa puede ubicarse entre USD 10.000 y USD 15.000, según la potencia, el inversor, la estructura, la instalación y la incorporación de almacenamiento. Eduardo destacó que el aumento de la competencia puede contribuir a reducir los precios. “Un panel de 550 W puede encontrarse en Paraguay por menos de G. 1 millón, dependiendo de la marca y tecnolo­gía”, mencionó.
La energía solar también presen­ta bajos requerimientos de mante­nimiento, principalmente limpieza periódica, inspección de conexiones y revisión del inversor y otros com­ponentes. Una revisión técnica anualresulta razonable.
El marco regulatorio tam­bién empieza a abrir nuevas posibilidades. La Ley 7599, reglamentada mediante el Decreto 6034/2026, habilita la autogeneración, cogenera­ción, generación distribuida e inyección de excedentes.
El desarrollo de nuevas fuentes de generación también plantea el desafío de modernizar redes, reglas y mecanismos de comercialización.
Para Eduardo, la rentabi­lidad depende del consumo, el horario de uso y la remu­neración de los excedentes. Existen estimaciones de recu­peración de entre 3 y 5 años para determinados sistemas bien dimensionados, mientras refe­rencias comerciales sitúan el retornoresidencial entre 4 y 7 años.
Entre las principales barreras identificó el costo inicial, el acceso al financiamiento, la falta de infor­mación y las reglas del mercado. Por ello, planteó un Ministerio de Energía fuerte, un ente regulador in­dependiente y reglas previsibles que permitan mayor inversión privada y competencia.
La primera gran licitación solar de 140 MW en Loma Plata, sostuvo, demuestra que el mercado comien­za a abrirse. El objetivo, afirmó, debe ser “convertir la energía en una plataforma para la industria­lización y atraer industrias, data centers, hidrógeno verde y movili­dad eléctrica”.
El nuevo marco regulatorio abre la posibilidad de autogenerar electricidad y eventualmente inyectar excedentes a la red.