La industria cárnica atraviesa un escenario de ajustes en la oferta ganadera, pero con mejores precios internacionales y una demanda diversificada. Para Daniel Burt, gerente de la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC), el desafío es aprovechar la coyuntura para producir más y conquistar nuevos destinos.
Impulsada por una diversifica­ción de mercados sin precedentes, pero también condicionada por una menor disponibilidad de ganado, la industria cárnica paraguaya experi­menta un momento de plena trans­formación. Así lo señaló Daniel Burt, gerente de la CPC, quien destacó que las recientes aperturas comerciales fortalecen el posicionamiento inter­nacional del producto nacional.
Daniel Burt, gerente de la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC), destaca la oportunidad de Paraguay para ampliar mercados y elevar la productividad del sector.
Estados Unidos, Canadá, Pana­má, Singapur, Filipinas y Turquía se sumaron en los últimos años a los destinos de la carne paraguaya, mientras el sector mantiene la ex­pectativa de acceder próximamente al mercado mexicano. En paralelo, la recuperación del hato ganade­ro tras varios años de sequía está favoreciendo la retención de vien­tres, reduciendo la disponibilidad de animales para faena.
“Estamos atravesando un ajuste en la oferta ganadera”, explicó Da­niel. Esta situación se refleja en una menor faena y en mayores precios de la materia prima. Sin embargo, el escenario está siendo parcialmente compensado por mejores precios internacionales y una demanda cada vez más diversificada.
El menor volumen también se observa en las exportaciones, especial­mente frente al 2025, considerado un año récord. Según el gerente, actual­mente el sector retorna a niveles de volumen similares a los de 2020-2021, aunque con una demanda internacio­nal firme que permite amortiguar el impacto de la menor producción.
La industria frigorífica paraguaya enfrenta el desafío de sostener su competitividad mediante tecnología, eficiencia y el cumplimiento de exigentes estándares sanitarios.
Más productividad, tecnología y mercados. Para mantener la compe­titividad frente a los grandes exporta­dores mundiales, el sector identifica tres frentes principales. En primer lugar, el fortalecimiento de la marca país, seguido de la apertura de nuevos mercados y la mejora de las condicio­nes de acceso comercial.
A esto se suma la necesidad de recomponer el hato y elevar la pro­ductividad mediante mejores índices reproductivos, mayor cantidad de kilos producidos por animal y más tecnología y conocimiento.
En materia sanitaria, Daniel con­sidera que Paraguay cuenta con una cadena preparada para responder a las exigencias internacionales. Des­tacó el proceso de profesionalización de Senacsa y las auditorías que las industrias superan regularmente en mercados exigentes.
La apertura de nuevos destinos amplía las oportunidades para las proteínas paraguayas y fortalece la inserción del país en el comercio internacional.
Perspectivas y agenda público-pri­vada. Hacia los próximos cinco años, el sector apunta a profundizar la diver­sificación, con México como próximo objetivo y mercados como Japón y Corea como posibilidades futuras. También observa oportunidades para ampliar la presencia de las proteínas paraguayas en el sudeste asiático, in­cluyendo carne porcina y avícola.
La otra gran apuesta pasa por una agenda público-privada que permita avanzar en el estatus sanitario y en mejores condiciones arancelarias, de modo a competir en igualdad con los principales exportadores.
Para Daniel, el contexto global ofrece una oportunidad que Paraguay no debería dejar pasar, apuntando a que la demanda mundial de pro­teínas supera la oferta. “Paraguay todavía tiene un enorme margen de crecimiento”, sostuvo, al señalar que producir más y mejor podría traducir­se en mayores exportaciones, divisas, inversión y desarrollo para el país.