Con trabajo incansable, Teresita Adorno convirtió desafíos personales en un modelo de agroganadería sostenible, demostrando que la innovación y la pasión transforman vidas. Su historia, resumida en un libro, será compartida en el marco de la feria Innovar 2026.
Cuando la vida le puso un límite que parecía insuperable, Teresita Ador­no no retrocedió. Frente al diagnóstico de cáncer y la necesidad de reinven­tarse, dejó los tacos atrás, se calzó las botas y decidió enfrentar el mundo del agro con pasión y determinación.
Hoy, convertida en directora de Agroganadera Karanda’y Poty SRL, diplomada en Administración Finan­ciera, técnica en Comercio Exterior y Química Farmacéutica, su historia de resiliencia, de innovación y excelencia en el agro paraguayo es inspiración para cientos de personas.
“Yo pasé momentos tan difíciles con esta enfermedad… en ese proceso, mi proyecto y mi salud empezamos juntos. A pesar de todo, logramos equilibrar la empresa, pagar las cuentas y nunca perder la confianza”, compartió Te­resita, recordando cómo el dolor y la adversidad se convirtieron en el motor que impulsó su crecimiento personal y profesional.
En Agroganadera Karanda’y Poty, cada animal es parte de un sistema productivo que combina tecnología y cuidado del suelo.
Precisión y estrategia en la agroga­nadería. Karanda’y Poty aplica gana­dería intensiva a pasto, combinada con agricultura de precisión y manejo estratégico de cultivos y pasturas. Cada decisión, desde el análisis del suelo hasta la alimentación de los ani­males, está basada en datos y plani­ficación científica. “La base de nues­tra producción es el suelo. Primero corregimos su composición química y física, luego diseñamos la rotación de pasturas según pendiente y capacidad del terreno, y finalmente integramos el manejo de los animales”, explicó.
El sistema de ganadería intensiva que Teresita implementó permite un crecimiento controlado de los anima­les, con seguimiento del peso, alimen­tación balanceada y control sanitario riguroso. Los animales ingresan conun promedio de 220 kilos y alcanzan hasta 360 kilos en ocho meses, optimi­zando recursos y garantizando calidad en la carne. “No es solo engorde, es producción de carne de calidad, enfo­cada en la carcasa y la musculatura, con planificación anual y rotación de pasturas”, detalló.
Además, algunos animales pueden llegar hasta 500-520 kilos en la etapa final del confinamiento, demostrando que cada decisión en el campo es cru­cial y que un mal cálculo puede signifi­car pérdidas económicas importantes.
Innovar Mujer, el espacio diseñado para visibilizar el impacto de las mujeres en la agroindustria.
Integración de cultivos y gana­dería sostenible. Su agroganadera integra producción de granos, forrajes y pasturas mejoradas, combinando agricultura y ganadería para maximi­zar la eficiencia y la sustentabilidad. Todo esto permite un ciclo completo de producción que incorpora tecnología, análisis de datos y prácticas de agro­ganadería sostenible, un ejemplo de cómo el conocimiento técnico puede transformar la productividad y la ren­tabilidad del campo paraguayo.
Teresita también impulsa la educación y capacitación en el agro, reconociendo que la inversión enconocimiento es tan importante como la inversión en tierras y animales. “Para elevar la productividad, no basta con tener tierra y ganado, hace falta conocimiento. Desde manejo de suelo, análisis de nutrientes, selec­ción genética, hasta control sanitario y nutrición animal, cada detalle hace la diferencia”, comentó.
Innovar 2026. Este viernes 20 de marzo, Teresita compartirá su historia en la feria Innovar 2026, en el espacio Innovar Mujeres, presen­tando su libro “De tacones a botas. El desapego que sanó y elevó mi alma”, de 9:00 a 9:15. Será una oportunidad única para conocer cómo la fuerza, la pasión y la innovación se combinan para construir un camino exitoso en el agro paraguayo.
Para productores, emprendedores y soñadores, la charla de Teresita será un testimonio de que los obstáculos no detienen a quienes están dispuestos a aprender, a luchar y a transformar su entorno. Su relato inspira a todos a so­ñar en grande, planificar con precisión y trabajar con corazón, mostrando que la innovación en el agro no solo mejora resultados, sino que transforma vidas.
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