El país puede capitalizar el auge global del athleisure y wellness, consolidándose como hub de nearshoring e innovación, con mercados proyectados en más de USD 325.000 millones y un potencial atractivo para inversión extranjera.
El mundo cambió y con él, la manera en que vestimos y nos movemos, afirmó Adriana Chaparro,referente del rubro textil y confecciones, y directora Comercial de Innovamos Consulting. Para la especialista, Paraguay tiene ante sí “una ventana histórica en el sector de la indumentaria deportiva y athleisure, impulsada por tendencias globales que privilegian bienestar, comodidad y estilo”.
Hoy, el mercado internacional del athleisure y la indumentaria vinculada al wellness está en pleno auge. La combinación de hábitos post-pandemia y la influencia de la Generación Z, que prioriza confort y salud, ha impulsado un cambio de paradigma que se ve reflejado en la ropa deportiva que ya no es solo funcional, sino parte del estilo de vida diario.
Adriana Chaparro, directora Comercial de Innovamos Consulting, advirtió que los talleres locales deberán prepararse para ofrecer capacidad, calidad y costos competitivos a marcas internacionales.
Actividades al aire libre, maratones, senderismo o incluso la adaptación de los espacios laborales a formatos híbridos han generado demanda creciente por prendas que combinen diseño, comodidad y tecnología. “Las principales consultoras proyectan que el mercado global de indumentaria deportiva crecerá de USD 229.580 millones en 2026 a USD 325.210 millones en 2034, con un CAGR del 4,45 % (Fortune Business Insights). Paralelamente, el segmento wellness y lifestyle podría crecer cerca del 8 % anual (Grand View Research, Mordor Intelligence)”, compartió la experta.
Ventajas estratégicas de Paraguay. Su proximidad a Brasil, flexibilidad productiva, capacidad para series cortas y rapidez de respuesta, permiten a Paraguay posicionarse en el radar de los negocios. “Más que competir en volumen, podemos ser un hub de nearshoring para marcas internacionales que quieran testear colecciones, ajustar diseños y reaccionar rápido al mercado”, afirmó. Agregó que eventos deportivos locales y la participación internacional de atletas paraguayos también fomentan el consumo de prendas deportivas y generan visibilidad para marcas nacionales.
Reconocidas marcas de Inglaterra y Europa mantienen negociaciones activas con empresas paraguayas para outsourcing de producción.
En este contexto, indicó que el desafío está en la preparación, esto es mejorar la planificación productiva, integrar diseño y producción, capacitar en gestión de tiempos y calidad, y adoptar estándares internacionales, especialmente con el acuerdo UE–Mercosur. Adriana también destacó que la competitividad sostenible no pasa por el precio, sino por generar valor agregado, apostar a la innovación y profesionalizar procesos, documentación y trazabilidad. De hecho, experiencias de países como Turquía o Portugal muestran que especializarse en productos de mayor valor y apostar por certificaciones es la clave para diferenciarse.
Además, el athleisure abre la puerta a ramas emergentes como textiles sostenibles, reciclados o smart textiles, prototipado 3D, digitalización de patronajes, economía circular y servicios de co-creación con marcas internacionales. La tecnología se vuelve un aliado, desde automatización y robótica hasta sistemas de trazabilidad digital y blockchain textil, aún incipientes en Paraguay, pueden marcar la diferencia competitiva. “Hoy la innovación no es solo diseño ni producción, sino la integración de ambos. Y el branding es tan vital como fabricar bien, pues comunica confianza, identidad y valor agregado”, enfatizó la experta.
Así, el “Made in Paraguay” tiene la oportunidad de consolidarse como sello de calidad, representando transparencia, compromiso, flexibilidad y profesionalismo. Con inversión, capacitación y estrategia, el país puede posicionarse como un protagonista emergente en un mercado global en expansión, transformando la tendencia athleisure en una verdadera oportunidad de desarrollo económico.