El proyecto Novel Food, impulsado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNA y financiado por Conacyt a través del proyecto Mult01-4, busca convertir la biodiversidad de hongos del país en alimentos innovadores, ingredientes funcionales y bioinsumos, bajo un modelo de bioeconomía circular. Michelle Campi, presenta los avances del apasionante mundo fungi.
El potencial de los hongos. Para­guay cuenta con una diversidad de hongos que recién comienza a ser estudiada de forma sistemática. Hoy, se conocen aproximadamente 30 espe­cies comestibles y medicinales, de las cuales cerca de 15 ya fueron domesti­cadas experimentalmente. El proyecto Novel Food busca dar un paso más al transformar ese conocimiento científi­co en productos y oportunidades para el sector productivo.
La investigadora Michelle Campi explicó que el trabajo del equipo Funga del Paraguay comenzó hace entre 12 y 15 años, inicialmente con la taxono­mía, es decir, identificar y dar nombrea las especies. “La investigación com­bina métodos morfológicos y análisis de ADN para conocer la diversidad de hongos presentes en Paraguay y de­tectar especies que incluso pueden ser nuevas para la ciencia”, comentó.
Michelle Campi junto a su equipo de investigadoras trabaja en la identificación, caracterización y domesticación experimental de especies de hongos nativos con potencial productivo.
A esta línea se suman la caracteri­zación química y la biotecnología. Los investigadores analizan propiedades como la capacidad antioxidante y an­tiinflamatoria y, posteriormente, estu­dian posibles aplicaciones en alimen­tos y cosmética, además de desarrollar protocolos para el cultivo de hongos en ambientes controlados.
Del residuo al alimento. Uno de los principales atractivos del proyecto es su enfoque de bioeconomía circular.
Restos de maíz, arroz, poroto, chía, caña de azúcar, café, yerba mate y ase­rrín pueden convertirse en sustratos para cultivar setas. También se con­templa aprovechar residuos orgánicos urbanos, como coronas de piña, cásca­ras de banana, chalas y marlos de maíz o vainas de legumbres provenientes de mercados.
Paraguay cuenta con especies de hongos comestibles y medicinales que comienzan a ser estudiadas de manera sistemática.
“Así, un residuo puede convertirse primero en un alimento nutritivo y, después del cultivo, volver al sistema productivo. El sustrato postcultivo de hongos (SPCH) conserva materia orgá­nica, micelio y otros compuestos que pueden utilizarse para desarrollar bio­fertilizantes, bioestimulantes, biopla­guicidas, microorganismos benéficos y materiales para vermicultura”, indicó.
La iniciativa apunta a involucrar a productores, mipymes, gastronomía, turismo, academia e instituciones como el IPTA, para que los resultados lleguen al sistema productivo. “La meta es que la biodiversidad nativa se convierta, mediante investigación responsable, en alimentos saludables, innovación y nuevas oportunidades económicas, mientras se valorizan re­siduos y se promueve el uso sostenible de los recursos naturales”, puntualizó la investigadora.
Cerca de 15 especies comestibles y medicinales ya fueron domesticadas experimentalmente como parte de las investigaciones.