La Ing. Amb. Cinthia Figueredo, transforma residuos urbanos en materiales sostenibles con potencial de regenerar valor e incluso vida.
24/06/2026 10:03
La industria del futuro está hecha a base de papel
Por: Adelaida Alcaraz
La empresa impulsada por la ingeniera ambiental Cinthia Figueredo transforma residuos de papel en biomateriales, algunos de ellos hasta con semillas integradas, que pueden germinar tras su uso, abriendo una nueva línea de desarrollo en bioeconomía, diseño sostenible y potencial inversión en industria verde.
En Paraguay, un papel no siempre termina donde debería. Muchas veces, acaba en cauces hídricos que, en días de lluvia, provoca taponamientos, inundaciones y daños ambientales.
Pero no todo residuo está condenado a convertirse en basura. A veces se transforma en producto, otras en insumo de diseño y, en su versión más disruptiva, en algo que vuelve a la tierra y germina.
P de Papel ha sido reconocida con importantes premios y cuenta con Sello Verde por su impacto ambiental y modelo de economía circular.
Eso es lo que ocurre en P de Papel, el emprendimiento liderado por la ingeniera ambiental Cinthia Figueredo, que convirtió residuos urbanos en materiales de alto valor agregado para sectores como educación, arte, eventos y packaging corporativo. “Yo no empecé buscando una empresa sino tratando de entender qué valor tenía lo que el sistema descartaba”, relató.
Sus productos ya forman parte de los empaques de empresas como ueno bank, llevando la innovación sostenible del laboratorio a la industria corporativa.
Cinthia se graduó en 2019 y consiguió el empleo de sus sueños justo antes de la pandemia. Sin embargo, su entusiasmo duró apenas una semana, pues con la llegada del Covid-19, todos los planes se derrumbaron.
Esto la llevó a iniciar, junto a una colega, un proyecto de recolección de residuos reciclables. Con el tiempo descubrió las limitaciones del modelo tradicional. “Era mucho esfuerzo para muy poco retorno”, explicó. Entonces dejó de enfocarse en recolectar para empezar a transformar.
Así nació P de Papel, una papelería ecológica artesanal que trabaja con papel reciclado, fibras de jeans recuperadas de procesos de confección, entre otros materiales que pasan por un proceso que incluye remojo, licuado, formación de pulpa, moldeado y secado. “No hay dos papeles iguales”, afirmó.
Cuadernos, agendas, packaging, tarjetas y piezas de diseño constituyen algunas de las propuestas.
La producción es artesanal y prioriza el valor agregado antes que el volumen. De allí surgen cuadernos, agendas con tapas plantables, señaladores, tarjetas, papeles para artistas, material escolar, macetas, y packaging empresarial.
Lo novedoso es que algunas piezas incorporan semillas de zanahoria, lechuga, perejil y tomate. “El papel deja de ser solo soporte. Empieza a ser un sistema”, señaló.
Una vez utilizado, el papel puede degradarse en pocos meses y permitir la germinación de las semillas incorporadas, convirtiéndose en un producto biodegradable con función regenerativa.
Hojas de papel con semillas de zanahoria, tomate, lechuga y perejil que, tras su uso, pueden volver a la tierra y germinar.
Hoy, el principal desafío es escalar un proceso intensivo en mano de obra y dependiente del clima. Sin embargo, P de Papel tiene todo el potencial para ser una alternativa real dentro de la economía circular.
¿Qué hace falta? Conectar conocimiento (universidades), validación técnica (laboratorios) y escalamiento productivo (sector privado). Ahora, ¿quién se animará a invertir para convertir a P de Papel en el punto de partida de una industria verde escalable?
