Del 3 al 4 de junio, en el Centro de Eventos del Paseo La Galería, se desarrolla el XVII Congreso de RSE y Sostenibilidad de la Adec, que invita a las empresas a dejar de lado el discurso y pasar a definir competitividad global.
¿Y si el futuro competitivo de Paraguay dependiera de convertir la sostenibilidad en su principal marca país? En el mundo empresarial, esa posibilidad ya no se discute como hipó­tesis, sino como una realidad estraté­gica. Las reglas de competencia global cambiaron y variables como el precio, la eficiencia o la escala ya no alcanzan para garantizar acceso a los mercados internacionales.
Speakers locales e internacionales comparten visiones sobre sostenibilidad, competitividad global, finanzas de impacto y nuevos modelos de liderazgo empresarial.
Hoy, la diferencia la marcan están­dares ambientales, sociales y de gober­nanza que operan como filtros reales del comercio global y definen quiénentra y quién queda fuera.
Ese es el trasfondo del XVII Con­greso Internacional de RSE y Sosteni­bilidad de la ADEC, que inicia hoy en Paraguay y va hasta el 4 de junio. El encuentro se presenta como una lectu­ra en tiempo real de un tablero global en transformación. Su lema, “Fair Play Empresarial”, plantea un cambio de lógica en la que ya no basta con com­petir, sino hacerlo bajo reglas claras, medibles y comparables.
Cecilia Muñoz, miembro del Comité de RSE y Sostenibilidad de la ADEC.
Para Cecilia Muñoz, miembro del Comité de RSE y Sostenibilidad de la Adec, el punto de partida es claro: sin reglas comunes no hay competencia real. “Lo importante es que existan reglas claras e iguales, que permitan a cada empresa saber cuál es la vara y si la está superando o no”, explicó.
Esa vara se traduce en los están­dares ESG (ambiental, social y gober­nanza), que hoy funcionan como base del sistema económico global. “Son el punto desde el cual las empresas tienen que empezar a trabajar”, sostuvo.
No adaptarse significa quedar fuera de mercados, cadenas de valor o finan­ciamiento. El acuerdo Mercosur-Unión Europea acelera ese proceso y posicio­na a Paraguay como una vitrina doble: lo que exporta y cómo lo produce.
Espacios prácticos del Congreso de la ADEC donde la sostenibilidad baja a tierra.
El Congreso reúne 11 speakers internacionales que abordan esta transición. Desde UNIAPAC, su pre­sidenta abre la mirada global sobre el rol empresarial. Úrsula Blote (IFC) analiza a Paraguay como economía emergente. Seki Cinco (México) tra­baja trazabilidad global; Juan Velasco (Chile) aborda el valor de la coopera­ción empresa-comunidad.
Matías Kelly (Argentina) expo­ne sobre blended finance; Claudina Zavattiero sobre inteligencia demo­gráfica; Rodrigo Whitelaw sobre liderazgo ético; Joaquín Tribolo sobre ESG y compliance; Claudio Basualto sobre regulación emocional; Julián Costábile sobre verificación externa; Gabriela Pinaya sobre gobernanza de la verdad; y Mercedes Occhi sobreliderazgo en escenarios globales.
El cambio no es solo técnico, sino cultural. Las empresas deben revisar impactos ambientales, sociales y de gobernanza. “Cada organización debe identificar sus impactos y su vínculo con la comunidad”, explicó Cecilia.
Para finalizar, también contó que ha­brá talleres para bajar la teoría a la prác­tica: espacios laborales seguros, cultura ética, integración de comunidades en cadenas de valor y medición de impacto como herramienta de credibilidad.
El objetivo es pasar de la planifica­ción a la cancha, pues en este nuevo ta­blero global, la pregunta ya no es si las empresas deben cambiar sino cuánto tiempo tienen antes de que el mercado las deje fuera del juego.