Estudios genéticos de estándar in­ternacional ya se realizan en el país mediante una importante alianza con el laboratorio Barnafi-Krause, marcando un cambio estructural en el diagnóstico médico sin nece­sidad de salir del país.
Hubo un momento en que la ciencia parecía estar a miles de kiló­metros de Paraguay. No por falta de talento, sino por ausencia de infraes­tructura. Cuando una pareja para­guaya enfrentó la pérdida de su bebé y se encontró con la imposibilidad de acceder a un estudio genético cru­cial en el país, no imaginó que ese vacío sería la chispa de algo mucho más grande.
De ese dolor nació Biogen, el pro­yecto que hoy está reescribiendo la historia de la salud en Paraguay. “Nos dimos cuenta de que no solo faltabaun estudio, faltaba una solución para que las personas no tengan que salir del país en momentos tan delicados”, contaron Ana María Sáez y Marcelo Volpe, fundadores de la compañía. Ese sentimiento -la mezcla de impo­tencia, amor y compromiso- fue el combustible para una misión mayor: acercar tecnología médica de punta a cada paraguayo que lo necesite.
Lo que antes se resolvía con vuelos, billeteras tensas y días de espera, ahora puede decidirse en Asunción. Estudios genéticos que parecían ex­clusivos de hospitales internacionales se realizan aquí, con la misma calidad y precisión. Y lo más sorprendente: Paraguay no solo los usa, sino que em­pieza a producir conocimiento local.
Personal técnico en el área de estudios genéticos de alta complejidad.
¿Cómo se logró? Con visión, per­severancia y alianzas inteligentes. La sociedad con el prestigioso labo­ratorio Barnafi-Krause y el respaldo del especialista Fernando Abarzúa permitieron que el país no solo cuen­te con la tecnología, sino que lo haga con estándares internacionales. No es un diagnóstico más, es una respuesta más rápida, una familia más tranqui­la, un futuro más claro.
Hoy, en laboratorios donde antes solo había máquinas básicas, están sucediendo pequeños milagros de ciencia y humanidad. Estamos ha­blando de diagnósticos que pueden cambiar tratamientos, orientar deci­siones clínicas y devolver esperanza a quienes pensaban que su única opción era viajar lejos.