Lo que antes se proyectaba a largo plazo, hoy ya está ocurriendo en el mercado laboral. La transformación digital, la inteligencia artificial y los nuevos modelos de trabajo están redefiniendo qué significa tener un empleo de calidad, y el desafío ya no es anticiparse, sino adaptarse.
Un empleo de calidad comienza por estar dentro del sistema, con acceso a seguridad social, salud y condiciones laborales que permitan estabilidad, es lo que compartió con FOCO Business Karen Rosales, especialista principal de actividades para empleadores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur.
El desafío principal es la formalidad, aunque el cambio va más allá, ya que la calidad del empleo también está vinculada a la capacidad de adaptarse dentro del trabajo, acceder a formación continua y adquirir habilidades que hoy demanda el mercado.
Para Karen Rosales, especialista principal de actividades para empleadores de la OIT para el Cono Sur.
En ese sentido, productividad y bienestar ya no son conceptos opuestos. “Empresas que apuestan por empleo de calidad también están apostando por competitividad e incluso por insertarse en cadenas globales”, sostuvo.
El fenómeno no responde a un solo sector, aunque hay áreas donde la transformación se acelera, en especial en servicios, agroindustria, banca e industrias como la farmacéutica o metalúrgica. A esto se suman los llamados empleos emergentes, como los vinculados a la economía circular, los empleos verdes o la digitalización.
Concretamente, los empleos del futuro se definen por habilidades, como las digitales, adaptabilidad, formalidad y aprendizaje continuo, y no solo por sectores tradicionales.
Karen explica que, lejos de ser una promesa, estos nuevos segmentos empiezan a consolidarse como oportunidades reales. “El desafío está en generar capacidades. No es solo crear empleo, sino formar talento que pueda adaptarse a estos nuevos roles”, explicó.
En este punto es que Paraguay tiene una ventana clara, con una economía en expansión, el país puede capitalizar dos factores clave: jóvenes y mujeres. La tecnología, de hecho, está reduciendo barreras históricas de acceso y permitiendo una mayor inserción en sectores donde antes la participación era limitada.
La especialista confirmó evidencias internacionales respecto al primer empleo, de que, quienes ingresan en la formalidad tienen muchas más probabilidades de mantenerse en ese circuito a lo largo del tiempo, pero que lo contrario también ocurre.
Por eso, más que generar empleo, el foco está en cómo se genera. Facilitando la formalización, mejorar las condiciones para las empresas y alinear políticas públicas con las demandas del mercado, que son piezas centrales para el efecto.
En el escenario actual, en el que el trabajo cambia en tiempo real, la conclusión es menos teórica y más urgente, los empleos del futuro ya no se esperan, se están creando ahora. Y la diferencia la marcarán quienes estén preparados para ocuparlos, aseguró.
