La Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Maní (CAPPEM) apunta a llevar el área cultivada hasta 100.000 hectáreas, aunque el acceso a maquinaria especializada continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aprovechamiento de superficies arenosas. El ingeniero agrónomo Fabián Pereira, explicó que el maní viene ganando espacio dentro de la producción agrícola paraguaya y se perfila como una alternativa para aprovechar superficies que presentan limitaciones para otros cultivos.
Durante la zafra 2025, el país alcanzó unas 22.000 hectáreas cultivadas, con una producción total cercana a las 45.000 toneladas y un volumen de exportación de aproximadamente USD 50 millones.
La producción se concentra principalmente en el Chaco, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Paraguarí y Caazapá, además de otros departamentos donde el cultivo comienza a ganar presencia. Desde la CAPPEM proyectan un crecimiento importante a largo plazo, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas y generar alrededor de USD 250 millones en exportaciones.
Ing. Fabián Pereira, presidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (APROSEMP). Foto: Gentileza
Variedades, costos de producción y desafíos. Entre las variedades utilizadas se destaca la OL3, de calidad tipo runner, con rendimientos que oscilan entre 3 y 4,5 toneladas por hectárea. Los costos de producción se ubican actualmente entre USD 1.500 y USD 1.600 por hectárea.
Si bien los precios disminuyeron en 2025 frente al año anterior, se situaron alrededor de USD 450 por tonelada, mientras que para 2026 se proyecta un valor cercano a USD 500 por tonelada.
Uno de los principales obstáculos para ampliar la superficie cultivada es el acceso a maquinaria especializada. Según señaló Fabián, el equipo completo para la cosecha puede representar una inversión de alrededor de USD 500.000 y tiene capacidad para trabajar unas 300 a 350 hectáreas por año.
El elevado costo frente a la superficie que puede cubrir limita la incorporación de estos equipos, especialmente para productores que no cuentan con grandes extensiones o posibilidades de compartir la maquinaria.
Una ventaja estratégica. Aun así, el cultivo presenta una ventaja estratégica, y es la posibilidad aprovechar suelos arenosos y superficies con baja productividad para otras alternativas agrícolas.
Además, requiere la aplicación de entre 2 y 3 toneladas de cal agrícola por hectárea al año para lograr condiciones adecuadas de producción. Aunque esto incrementa los costos, también contribuye a corregir las condiciones del suelo y puede convertir áreas poco productivas en superficies capaces de generar ingresos.
El desafío será sostener la productividad mientras se avanza hacia el objetivo de multiplicar por más de cuatro la superficie cultivada. Foto: Ilustrativa
Exportaciones y perspectivas. En el frente externo, Rusia, Países Bajos y Ecuador se encuentran entre los principales destinos del maní paraguayo. Para la campaña 2026, el manejo sanitario será un factor ante un escenario de mayores lluvias asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, el cultivo requiere entre siete y ocho aplicaciones de fungicidas para controlar enfermedades, por lo que un exceso de humedad podría elevar la frecuencia de los tratamientos y, consecuentemente, los costos.