Carmela Pomata, gerente de Marketing y Comunicaciones
10/05/2026 10:06
Shell entra al juego de la emoción mundialista
Por: Adelaida Alcaraz
En el regreso de Paraguay a un Mundial después de 16 años, Shell apuesta a entrar en el juego donde realmente se define el vínculo con la gente: la emoción cotidiana. Entre estaciones de servicio, datos y experiencias, la marca busca transformar cada contacto en parte del ritual futbolero que une a todo el país antes del pitazo inicial.
Nos toca jugar juntos. No es solo un slogan. Es la forma en que Shell decidió posicionarse en uno de los eventos más potentes del calendario global: el regreso del equipo paraguayo a un Mundial después de 16 años.
En el país, el fútbol es consumo, identidad, conversación y, cada vez más, territorio estratégico para las marcas. En ese cruce entre emoción y negocio, Shell -licenciataria de la marca en el país a través de Raízen- definió una jugada clara: dejar de ser espectador del fenómeno y convertirse en parte activa del partido.
Para Carmela Pomata Crosa, gerente de Marketing y Comunicaciones, el contexto excede lo deportivo. “Porque es un punto de reencuentro emocional. Después de 16 años, el país vuelve a creer, a ilusionarse y a sentirse parte de algo colectivo”, explicó.
La lectura no es menor. El Mundial funciona como un catalizador de consumo emocional, donde las marcas compiten no solo por visibilidad, sino por relevancia cultural. En ese tablero, Shell eligió jugar en una zona poco habitual: la experiencia cotidiana.
El negocio de la emoción. La estrategia de la compañía se apoya en una premisa que mezcla marketing y comportamiento del consumidor. Y es que la fidelización no se construye únicamente en la comunicación, sino en la experiencia.
“Cada interacción con el cliente tiene que generar más valor”, apuntó Carmela. En la práctica, eso significa convertir un acto rutinario -como cargar combustible- en un punto de contacto con la emoción futbolera.
“De repente ya no es solo cargar combustible, es una experiencia diferenciada”, dijo. Desde la óptica del negocio, el objetivo es transformar tráfico en recurrencia, y recurrencia en afinidad de marca en un contexto de alta carga emocional.
“Nos toca jugar juntos”: marketing con lógica de hinchada. La campaña más visible del ciclo es “Nos toca jugar juntos”, una acción que combina licensing, retail experience y cultura futbolera.
Shell lanzó en Paraguay la primera colección oficial de la Albirroja junto a Playmobil, un movimiento inusual para el mercado local por su nivel de desarrollo y por la integración entre marca, Selección y producto.
“Nos toca jugar juntos convierte cada carga en una experiencia, donde el cliente no solo accede a un combustible de calidad mundial, sino que vive esa mezcla de ilusión, expectativa y emoción tan propia del fútbol”, agregó Carmela.
En términos de negocio, la estrategia apunta a un punto clave del marketing contemporáneo: convertir transacciones en experiencias coleccionables. ¿Cómo se accede? La mecánica para obtener las figuras de Playmbobil es mediante una carga de G. 100.000 de cualquier combustible más G. 45.000 adicionales.
Un mundial que reconfigura el mercado. El regreso de Paraguay al Mundial abre una ventana que las marcas ya están capitalizando. No solo por el volumen de atención, sino por la intensidad emocional del evento.
“En Shell entendimos que este no es un Mundial más: hay generaciones enteras que van a vivir su primer Mundial, y eso tiene un valor enorme”, puntualizó.
Para las compañías con presencia masiva en retail -como estaciones de servicio, supermercados o telecomunicaciones- el evento funciona como un acelerador de engagement y tráfico.
Shell, en ese sentido, apostó a una estrategia de integración total entre experiencia física y amplificación digital.
Datos, experiencia y ejecución. Detrás del relato emocional, hay una estructura de negocio basada en datos. La compañía utiliza análisis de comportamiento del consumidor, feedback en estaciones y métricas de interacción para ajustar promociones y experiencias en tiempo real.
“Todas nuestras decisiones parten del entendimiento profundo del cliente: qué valora, qué lo motiva y cómo se comporta”, contó.
Y dijo que este modelo responde a una tendencia global que pone al marketing en el centro basado en datos aplicado a experiencias de alto impacto cultural.
El ecosistema del fan. La campaña no se limita a un punto de contacto. Funciona como un ecosistema. “Las estaciones son el punto de experiencia, las promociones impulsan la acción y las redes sociales amplifican la conversación y el amor a la marca”, refirió Carmela.
En ese contexto, manifestó que el objetivo es construir continuidad entre mundo físico y digital, donde lo que ocurre en la estación se replica en redes y alimenta conversación.
En términos de negocio, se trata de maximizar la exposición sin depender exclusivamente de medios tradicionales.
El valor estratégico del Mundial. Para Shell, el Mundial no es solo un evento deportivo. Es un activo de marca.
La decisión de acompañar la transmisión televisiva de Versus Sports a través de GEN, Trece y Unicanal se inscribe en esa lógica. “Porque este Mundial no es uno más: es el regreso de Paraguay a ese escenario después de 16 años”, afirmó.
De allí que la presencia en medios no busca únicamente alcance, sino asociación emocional en el momento de mayor concentración de audiencia.
Más allá del partido. En el cierre de la estrategia aparece una idea que trasciende el marketing y entra en terreno cultural. “Que Shell fue parte de ese momento de verdad, que acompañó generando experiencias, emoción y cercanía con la selección”, recordó.
En un mercado donde la competencia por atención es cada vez más intensa, la apuesta estar en el Mundial a través del momento en que el país lo vive.
Porque en Paraguay, el fútbol no empieza con el silbato, comienza mucho antes. Y en ese tiempo previo -entre emoción, consumo y expectativa- también se juega un partido que las marcas ya no quieren perder.
