Las clases de aeroyoga de la profesora Dominique Fragnaud no solo ayudan a mejorar la salud y la condición física sino también a crear un ecosistema de bienestar general que se refleja en el ámbito laboral y personal. Se realizan en grupos reducidos con enfoque personalizado.
De bailarina y diseñadora gráfica a profesora certificada de Aero Yoga y Vinyasa Yoga (yoga de piso). Esta es la historia de Dominique Fragnaud, una mujer visionaria que renunció a una carrera promisoria para dedicarse por completo a la espiritualidad y emprender en esta disciplina que, según ella misma afirma, le trae grandes satisfacciones y, por supuesto, la certeza de que cada vez más va conquistando nuevos adeptos.
Con una vitalidad que se transmite a simple vista, disciplina y amor que permean en todo lo que hace, Dominique recibió en su instituto, Domi Yoga, al equipo de FOCO para compartir una clase de yoga aéreo con sus alumnos. Al llegar allí, nos encontramos con un maravilloso espacio que envuelve de una cálida energía nada más entrar. Una iluminación para la desconexión y una decoración que evoca todo un oasis de paz.
Aquí no hay límites de edades, todos aprenden a su tiempo y de forma personalizada. Y es que Domi, como sus allegados la conocen, hace que esta práctica sea fácil y sencilla tanto para quienes comienzan en la disciplina como para profesores experimentados.
“Comencé mi formación intensiva hace 10 años en Buenos Aires. Hoy día represento la marca Aero Yoga en Paraguay, una modalidad nueva dentro del yoga, creada por el maestro Rafael Martínez, quien hace más de 15 años se dedica a expandirla en el mundo”, comentó.
Las clases aéreas (también conocidas como fly classes, antigravedad o en trapecio) son una tendencia relativamente joven que destaca por el hecho de que la mayor parte de los ejercicios se realizan con hamacas de tela especiales fijadas en el techo.
En esencia, para lo que hemos podido observar en el lapso de una hora, se trata de una mezcla de yoga, acrobacia aérea y pilates, que permite utilizar tres disciplinas en una única sesión: deporte, corrección de postura y relajación.
“El aeroyoga ayuda a mejorar la salud, la condición física, la concentración, reduce el estrés y genera bienestar general”, apuntó Domi, quien recibe en su centro a unos 90 alumnos en diferentes horarios, en turnos que van de 08:00, 12:00, 13:15, 18:15 y 19:30. Una hora para desestresarse y conectarse con uno mismo.
En un ambiente de plena armonía, la instructora deja fluir su energía y conocimientos para que sus practicantes puedan entender y aprender las asanas o posturas, la importancia de una buena respiración y meditación, que por lo general es lo más difícil, y sobre todo, evitar que se lesionen con algún ejercicio. Ella, junto a 5 instructores más se encarga de hacer que la experiencia sea gratificante.
Confesó que tanto esta modalidad como la del Vinyasa Yoga están siendo implementadas con mayor frecuencia en las empresas vanguardistas que buscan que sus colaboradores disminuyan los niveles de estrés que adquieren a diario, la vida sedentaria, así como las malas posturas, que sean más productivos y se concentren en lo importante y no en sobrepensar las cosas.
Formación continua. Dos veces al año, Dominique realiza formaciones intensivas para profesores que quieran especializarse tanto en aeroyoga como en vinyasa. Son 200 horas de enseñanza que van de 09:00 a 19:00.
Al respecto, contó que del 4 al 7 de julio habrá una capacitación para profesores de aeroyoga. Se realizará en formato presencial en Paraguay y luego los alumnos ingresarán a un aula virtual que se comparte con profesores de España.
Los que se inscriban tendrán acceso a una certificación internacional y a los columpios necesarios para las clases. Allí ampliarán sus conocimientos sobre las asanas, técnicas de respiración y meditación, cómo guiar a sus alumnos en el proceso, alinearlos para que no se lesionen físicamente y hacer que pierdan el miedo. El curso tiene un costo de USD 1.090, reveló Dominique.