El WRC ueno Rally del Paraguay volvió a tener a GSR al frente de su seguridad. El Cnel. DCEM (R) Miguel de María Suárez Álvarez lideró una operación que, por segundo año consecutivo, puso a prueba experiencia, planificación y tecnología, y proyectó talento paraguayo ante una audiencia internacional.
El rugido de los motores, los caminos que se abren entre el paisaje paraguayo, el movimiento de los equi­pos y la energía de miles de aficiona­dos convierten al WRC ueno Rally del Paraguay en una operación de enorme precisión. Detrás del espectáculo hay una tarea que no puede fallar: anticipar riesgos, coordinar equipos y responder en segundos cuando la competencia pone a prueba cada detalle.
En ese escenario, Grupo GSR volvió a demostrar su capacidad. Por segundo año consecutivo, la compañía estuvo a cargo de la seguridad del WRC ueno Rally del Paraguay, en una edición con­siderada la mejor del calendario mun­dial. El desafío se convirtió también en una poderosa carta de presentación para una empresa paraguaya que busca llevar su experiencia operativa al mundo corporativo y posicionar la seguridad como una decisión estratégi­ca de negocios.
“Cubrir dos años seguidos el mejor rally del mundo no es una foto para la vitrina, es una certificación ganada en la cancha. Ese mismo estándar es el que aplicamos a cada cliente”, afirmó el Cnel. DCEM (R) Miguel de María Suárez Álvarez, presidente del Grupo GSR.
Cada integrante cumple una función dentro de una estructura coordinada, donde la disciplina y la capacidad de reacción son esenciales.
La experiencia que sostiene ese estándar no nació en el ámbito privado. Miguel de María acumula más de 30 años planificando y conduciendo operaciones. Egresado de la Acade­mia Militar Mariscal Francisco Sola­no López, cuenta con formación en ciencias militares, Comando y Estado Mayor, una maestría en Operaciones Especiales y especialización en plani­ficación estratégica nacional. A esto se suma capacitación en Estados Unidos, Panamá y Reino Unido, además de comprobado conocimiento en opera­ciones especiales, escolta presidencial y protección de dignatarios.
“Pasé más de treinta años planifi­cando y conduciendo operaciones. Hoy aplico exactamente el mismo método a la seguridad de cada cliente”, precisó.
La velocidad y la adrenalina del WRC conviven con una operación de seguridad que exige planificación, coordinación y respuestas precisas.
Una mirada de Estado Mayor. En GSR, la experiencia no queda concen­trada en una sola persona. La compa­ñía reúne un equipo con trayectoria en escenarios donde la planificación, la disciplina y la capacidad de reacción son determinantes.
Entre ellos se encuentra el Cmdte. de Escuadrilla (R) Jorge Ignacio Abello Aranda, quien desarrolló una carrera de 20 años en la Fuerza Aérea de Chile como piloto de guerra y pruebas e instructor. También participó en tareas de protec­ción armada en Irak para el Departa­mento de Estado de Estados Unidos entre 2003 y 2004. El equipo se completa con el Cnel. Recalde y el Cnel. (R) Ojeda.
“GSR se conduce desde un Estado Mayor: oficiales que dirigieron operacio­nes reales, sentados en la misma mesa de decisiones. La seguridad se conduce, no solo se administra”, sostuvo.
La definición marca una diferencia importante. Para GSR, proteger no significa únicamente colocar personas en determinados puntos. Significa leer el escenario, identificar vulnerabilida­des, establecer protocolos, coordinar recursos y construir una respuesta antes de que el riesgo se transforme en un problema.
La apuesta de GSR es llevar una lógica de planificación operacional al sector privado
Del riesgo a la respuesta. Ese con­cepto toma forma en una propuesta de seguridad 360 que integra vigilancia física, protección de personas, custodia y transporte de valores, monitoreo y centro de control, seguridad electró­nica, drones, blindaje, equipamiento y análisis de riesgos.
Para el cliente, el beneficio está en la integración. En lugar de construir su esquema de seguridad con múltiples proveedores, cada uno con diferentes protocolos y niveles de responsabili­dad, GSR propone concentrar las capa­cidades bajo un mismo estándar.
Es una cuestión de eficiencia, pero también de gestión del riesgo: una sola visión permite analizar el perímetro completo, conectar la información y establecer una cadena de respuesta coordinada.
Un operativo de gran magnitud exige mucho más que presencia, requiere personal capacitado, coordinación y una lectura precisa de cada escenario.
La tecnología es otro de los pila­res. El sistema Acude permite realizar el seguimiento y la trazabilidad de cada respuesta; los drones amplían la capacidad de vigilancia sobre grandes extensiones; mientras que los vehícu­los de intervención, el equipamiento de protección y las soluciones de blindaje aportan capacidades adicionales al personal operativo.
Sin embargo, la tecnología, en el modelo de GSR, no desplaza al factor hu­mano. Lo potencia. “Hoy la seguridad se gana con información y con tiempo de respuesta. El dron, el sistema de Acude y el blindaje no reemplazan al hombre: lo hacen llegar antes y volver a su casa”, explicó Miguel de María.
Seguridad como decisión de ne­gocio. Para una empresa, la seguridad tiene una dimensión que va mucho más allá de la protección física. Está vinculada con las personas, los acti­vos, la información, la continuidad de las operaciones y la reputación. Un incidente puede interrumpir procesos, generar pérdidas y afectar la confianza construida durante años.
Por eso, la apuesta de GSR es llevar una lógica de planificación operacional al sector privado. Analizar antes de actuar, anticipar antes de reaccionar y coordinar antes de improvisar. “Quere­mos que GSR sea una marca paraguaya que se vea afuera. El país ya exporta energía y alimentos; también puede ex­portar seguridad, tecnología e innova­ción”, añadió el presidente del grupo.