Moacir Piovesani transformó una visión empresarial en una industria con sello nacional que hoy cuenta con más de 2.500 productos, presencia en cinco mercados internacionales y una capacidad tecnológica que lleva innovación desde Alto Paraná al mundo.
En 1996, la idea de construir una industria comenzó a tomar forma en Paraguay, de la mano de Moacir Piove­sani, quien se había propuesto demos­trar que desde el país era posible desa­rrollar tecnología, fabricar productos de calidad internacional y conquistar mercados más allá de las fronteras.
Esa visión lo llevó a transformar una iniciativa comercial en una de las empresas paraguayas más represen­tativas del sector de pinturas: Blascor. “El verdadero desafío no era comer­cializar pinturas, sino crear una industria capaz de generar valor y competir en igualdad de condi­ciones con empresas internacionales”, ex­plicó el CEO y funda­dor de la compañía.
Blascor cuenta con un portafolio superior a 2.500 productos destinados a sectores como construcción, industria, automotriz, madera y revestimientos.
Así nació Sol Tintas S.A., una organización que evolucionó desde sus primeras opera­ciones comerciales hasta convertirse en una estructura indus­trial con capacidad productiva, tecnológi­ca y logística propia.
Hoy, Blascor desarrolla soluciones para múltiples sectores, entre ellos el de la construcción civil, pinturas inmobiliarias y decorativas, aplicacio­nes industriales, industria automotriz, madera y muebles, revestimientos y sistemas tintométricos personalizados.
Desde sus laboratorios, la empresa combina tecnología, innovación y control de calidad para desarrollar productos con estándares internacionales.
La compañía cuenta con un por­tafolio superior a 2.500 productos, lo que refleja años de investigación, inversión tecnológica y conocimiento profundo del mercado.
“Una empresa no crece solo au­mentando su producción, sino cuando tiene la capacidad de entender al clien­te, innovar y desarrollar soluciones a cada industria”, refirió Moacir.
Detrás de cada color existe un proceso de innovación orientado a crear soluciones para hogares, industrias y mercados internacionales.
Uno de los mayores diferenciales de Blascor está en su capacidad tecno­lógica. Con la incorporación de nano­tecnología, formulaciones propias y sistemas tintométricos inmobiliarios y automotrices la empresa responde a segmentos altamente especializados, en los que la precisión y calidad sondeterminantes.
La innovación también se trasladó a la forma de gestionar. Con la imple­mentación del Sistema de Gestión de Calidad bajo la norma ISO 9001:2015, Blascor consolidó una cultura basada en procesos, eficiencia, control y mejo­ra continua.
El crecimiento industrial permitió que Blascor trascendiera el mercado paraguayo. Actualmente, cuenta con presencia en mercados como Brasil, Uruguay, Bolivia, Surinam y Trini­dad y Tobago, demostrando que una industria nacida en Alto Paraná puede competir internacionalmente.
La planta industrial refleja la escala alcanzada por una empresa paraguaya que transformó producción local en una plataforma de expansión internacional.
Ese camino de la excelencia, con­dujo a la firma a recibir importantes reconocimientos como el premio Ex­portador del Año; el sello Marca País Paraguay, distinción que reconoce a empresas que proyectan una imagen positiva del país a través de la produc­ción, innovación y competitividad.
La visión empresarial de Moacirtambién se refleja en la construcción de una cadena de valor integral. Hoy día, la firma cuenta con una flota de más de 100 camiones, una infraestruc­tura logística que permite mejorar la distribución, fortalecer la cobertura territorial y responder con mayor ra­pidez a las necesidades del mercado.
Desde Alto Paraná, Blascor construyó una industria con capacidad tecnológica, logística propia y una visión orientada a competir más allá de las fronteras.
La competitividad industrial del futuro también exige responsabili­dad ambiental. En esa línea, impulsa iniciativas como Blascor Verde, enfo­cadas en la reutilización de residuos,recuperación de solventes, reprocesa­miento de agua y reducción del impac­to ambiental.
A través de Solcor, la empresa am­plía además su propuesta con solucio­nes innovadoras de color, protección y acabados para residencias, comercios e industria. “El futuro no se puede pensar solamente en producir más. Tiene que producir mejor, utilizando los recursos de manera responsable y generando valor para las próximas generaciones”, precisó.
Su impacto se extiende también al ámbito social con una iniciativa propia de fabricación de pañales ge­riátricos, con una producción superior a 13.000 unidades mensuales, destina­das a familias vulnerables, municipios y organizaciones comunitarias.
Además, mantiene acciones con instituciones educativas, organi­zaciones sociales y comunidades, reafirmando que el crecimiento empresarial también puede conver­tirse en herramienta de transforma­ción social.
“Una empresa deja una huella no solo por lo que produce, sino por las oportunidades que crea, las personas que desarrolla y el impacto positivo que genera en su comunidad”, puntualizó.