La Universidad Central del Paraguay fortalece su infraestructura académica, incorporando hospital universitario, simulación clínica y tecnología aplicada. Todo esto enfocado en dar respuesta a la nueva demanda laboral.
¿Sabías que, según el World Eco­nomic Forum, casi la mitad de las habilidades laborales van a cambiar antes de 2028? ¿O que la Organización Mundial de la Salud proyecta un fal­tante global de 10 millones de profe­sionales de la salud para 2030? ¿O que 6 de cada 10 trabajos actuales exigirán competencias tecnológicas que toda­vía no forman parte de muchos planes de estudio?
La Universidad Central del Para­guay (UCP) leyó ese escenario y ya em­pezó a formar profesionales que sean capaces de dar respuestas a las necesi­dades del nuevo orden económico.
Mag. Gabriel López Lafuente, vicerrector Administrativo y Financiero de la UCP.
Con estudiantes que cursan carre­ras en las modalidades presencial y online, sedes fortalecidas en Ciudad del Este y Pedro Juan Caballero, y una inversión sostenida en infraestruc­tura médica, tecnología y formación docente, la casa de altos estudios es referente en formación de los nuevos líderes del futuro.
A través de muñecos de simulación de alta fidelidad, los alumnos practican diagnósticos, intervenciones y toma de decisiones.
FOCO Business conversó con el Mag. Gabriel López Lafuente, vicerrector Administrativo y Financiero de la UCP, quien contó que el crecimiento que ex­perimenta la universidad se da gracias a una planificación sostenida, con foco en infraestructura, calidad académica y cercanía con los estudiantes. A esto se suma una lectura muy fina de haciadónde va el mundo del trabajo.
Escenarios críticos reproducidos con precisión para entrenar decisiones médicas bajo presión controlada.
No son “carreras del futuro”, sino formación para un mercado que ya cambió, explicó Gabriel. Y en este con­texto, dijo que Medicina, Enfermería y Psicología encabezan la demanda. Puso especial énfasis en la salud men­tal, uno de los campos que más crece a nivel global y en la que el déficit de profesionales sanitarios es un proble­ma real en muchos países.
Considerando que, a futuro, las ca­rreras más relevantes serán aquellas que fusionan conocimiento huma­no, innovación, datos, inteligencia artificial y capacidad de adaptación al cambio, Gabriel mencionó que la clave estará en saber cómo hacer quese combinen.
La casa de altos estudios obtuvo el primer puesto en el ranking Great Place To Work® 2026.
Sobre este último punto, reveló que “la universidad decidió formar profe­sionales híbridos, con criterio humano y lectura tecnológica, capaces de adap­tarse a entornos que cambian todo el tiempo, pues hoy el problema no es qué estudiar. Es cómo prepararse para un mercado que se transforma más rápido que los programas académicos”.
Un hospital universitario afianza la práctica. La decisión más disrup­tiva que tomó la UCP fue terminar su propio hospital universitario. Y lo hizo con el propósito de que sus estudiantes tuvieran una herramienta real de aprendizaje.
“La UCP ha priorizado inversiones muy concretas en tres áreas funda­mentales. En infraestructura, termi­namos nuestro hospital universitario, equipado con quirófanos modernos, salas de internación y sala de emer­gencias”, reveló el vicerrector, dejando entrever cuán importante es para ellos la práctica y llevar a los estudiantes a enfrentar situaciones reales bajo un esquema de alta presión.
A esto se suman el laboratorio de imágenes propio, el centro de simula­ción con muñecos de alta complejidad y los laboratorios de primer nivel con los que, sin dudas, sus aulas se convier­ten en un entorno profesional activo.
Las sedes. En Ciudad del Este y Pedro Juan Caballero, la presencia de casi 15.000 estudiantes no es solo un dato académico, sino que representa también un movimiento económico diario, en alquileres, consumo, em­pleo, servicios, circulación de perso­nas y, sobre todo, formación de capital humano que luego se queda en la región.
“La UCP genera impacto educativo, social y económico. Aporta oportuni­dades de formación, empleo directo e indirecto, y contribuye al desarrollo de profesionales que luego quedan trabajando en sus propias comuni­dades”, indicó el vicerrector, asegu­rando que la universidad, en estas ciudades de frontera, funciona como motor de desarrollo.
Asimismo, dijo con orgullo que los egresados se destacan por su prepara­ción práctica, su capacidad de adap­tación y su compromiso profesional. Esa es la diferencia entre estudiar una carrera y estar listo para ejercerla des­de el primer día.
Cultura interna, parte de la expe­riencia del alumno. Ser reconocidos como Great Place To Work® genera un resultado positivo en la comunidad académica. De hecho, tiene un impacto directo en el estudiante. “Para una uni­versidad, cuidar a su equipo humano es fundamental, porque la experien­cia del colaborador también redunda directamente en la experiencia del estudiante”, sostuvo Gabriel.
Entre los planes a futuro, reveló que están enfocados en consolidar el crecimiento de la UCP sin perder calidad, cercanía ni identidad insti­tucional. “Elegir una universidad es elegir un proyecto de vida. En la UCP trabajamos para que cada estudiante tenga una formación seria, acompa­ñamiento cercano y herramientas para construir su futuro profesional”, concluyó el vicerrector.