Fátima Peralta, creadora de protocolos estéticos y socia fundadora de Bar de Cejas, convirtió una observación en categoría dentro del mundo beauty.
29/04/2026 10:03
Bar de Cejas, el arte que redefinió la mirada
Por: Adelaida Alcaraz
El arte fue la llave para abrir la ventana al mundo del maquillaje, en el que Fátima Peralta descubrió algo que nadie estaba mirando: las cejas. Hoy, 12 años después, los clientes se ven al espejo y se emocionan y vuelven al día siguiente con una amiga porque no pueden esperar a contarle. En 17 sucursales están transformando vidas, porque cuando ofrecen lo mejor, la calidad se sostiene sola.
“Bar de Cejas nació de una búsqueda muy íntima. Soy artista plástica de corazón; crecí amando la pintura, pero el arte no me alcanzaba para sostener a mi familia”, relató Fátima Peralta, socia fundadora y creadora de protocolos estéticos de la firma.
Entonces optó por dedicarse al maquillaje. En ese lapso detectó un patrón que nadie veía y era que cada vez que maquillaba a alguien, se encontraba con el mismo obstáculo: “cejas descuidadas. Y me preguntaba por qué nadie se ocupaba de ellas”, dijo.
Cada una de las 17 sucursales replica el mismo estándar de estética cuidada, protocolos precisos y una experiencia pensada para que el bienestar se sienta desde que se entra.
Y es que hasta ese entonces las cejas no eran industria, sino más bien eran consideradas un accesorio. Nadie hablaba de diseño y mucho menos de técnicas con hilo.
El obstáculo no fue técnico sino cultural, indicó Fátima. Encontró que lo más desafiante era contarle a la gente que las cejas merecían un espacio propio. Eso implicó crear desde cero el concepto, la necesidad y la confianza. Ella no vendía un servicio, al contrario, mostraba una transformación en vivo.
Las clientas acceden a un diseño de cejas con técnica de hilo: el momento donde el rostro se estudia antes de transformarse.
El punto de inflexión llegó en 2014 con su primer local en Los Laureles. “Abrimos con mucha ilusión y muy poca estructura, y los primeros clientes salieron tan felices que empezaron a recomendarlo a todos”, recordó con emoción. Reconoció, además, que el buen trabajo realizado corrió de boca en boca y se volvió una avalancha. “Tuvimos que mudarnos a un lugar más grande porque no dábamos abasto”, reveló.
Entonces tomó la decisión que lo cambió todo. “Dejamos de ofrecer otras cosas y nos dedicamos exclusivamente a las cejas. Esa decisión marcó el rumbo”, dijo entre risas. Desde ahí, Bar de Cejas dejó de ser un servicio y se convirtió en sistema.
Detrás de cada diseño de cejas hay horas de formación técnica y sensibilidad estética.
“Cuidamos obsesivamente la formación del equipo, los protocolos, la estética, pero sobre todo el alma de Bar de Cejas”, comentó Fátima y explicó que esa “alma” era la forma de mirar. Porque el diseño no era depilación, sino interpretación. “Antes de tocar una sola pelusa, había un análisis del rostro: la simetría natural (que nunca es perfecta, y eso es hermoso), la expresión, el ángulo de los ojos, la forma de los pómulos, incluso la manera en que la persona sonríe”, precisó.
El cliente ve el resultado, no hace la lectura. “Una ceja bien diseñada respeta la anatomía y la personalidad de quien la lleva”, afirmó Fátima, quien dejó entrever que el servicio no era el producto, que la experiencia lo era. “Nosotros escuchamos primero, miramos juntas el espejo”, explicó el proceso. Es así que el efecto va más allá de lo estético. “La gente viene por estética, pero lo que se lleva es autoestima”, garantizó.
Un aspecto a destacar es el plano de la experiencia -comentó- y explicó que la intención es profundizar el concepto de “bar” para que los clientes sientan que vienen a un espacio de bienestar, no a una silla de servicio.
En lo digital, reveló que están desarrollando herramientas para que reservar, consultar y mantenerse en contacto con su esteticista de confianza sea cada vez más fácil. “Pero por sobre todas las cosas, lo que viene es lo mismo que nos trajo hasta acá:amor por lo que hacemos, y el deseo profundo de que cada persona que entra a Bar de Cejas se vaya sintiéndose un poquito más linda y, sobre todo, más ella”, expresó.
Productos seleccionados con estándares profesionales que cuidan la piel y garantizan resultados duraderos.
Nunca nada fue estándar. “El rostro manda siempre, después la edad, luego la expresión. La personalidad y la moda es lo último”, indicó la emprendedora. Hoy día la tendencia migró hacia lo real, “la gente quiere cejas pobladas pero reales. La era de la ceja muy gráfica quedó atrás”, dijo.
También existe una línea ética innegociable. Sobre el microblading, fue clara: “Un profesional serio te tiene que decir cuándo sí y cuándo no, aunque eso signifique perder la venta”, reflexionó.
El crecimiento llegó sin negociar identidad. Hoy Bar de Cejas cuenta con 17 sucursales y casi un centenar de personas. “Hoy somos 17 sucursales, y cada una me sigue emocionando como la primera”, manifestó.
Para Fátima, el equipo es tan importante como la técnica: “Para mí, formar gente es tan importante como formar cejas. Estamos transformando vidas, también de quienes trabajan con nosotros”, reveló.
