Visionaria y heredera de un legado de excelencia, Astrid Domínguez, directora ejecutiva del Grupo Karmar SAIC, está al frente del primer barrio cerrado de chacras del país. El desarrollo de 74 hectáreas ofrece naturaleza, libertad y exclusividad para crear un estilo de vida único.
Cuando se habla de visionarios en el mundo inmobiliario paraguayo, po­cas figuras encarnan el legado y la in­novación como Astrid Domínguez. Hija de Osvaldo Domínguez Dibb, reconoci­do empresario y referente del deporte paraguayo, ha sabido tomar la herencia de excelencia, disciplina y audacia de su padre y transformarla en proyectos que no solo construyen viviendas, sino estilos de vida. Hoy, al frente del Grupo Karmar SAIC, Astrid impulsa Arbórea Hills, un desarrollo que redefine la manera de habitar y marca un hito en San Bernardino.
Las obras iniciaron en noviembre del 2025 y se prevé que concluyan el próximo año.
“El legado de mi papá en mi vida es muy fuerte. Me enseñó la cultura del trabajo y el amor por hacer las cosas bien desde muy joven”, recordó Astrid, con la claridad de quien sabe que cada enseñanza dejó huella. Pero este aprendizaje va más allá del esfuerzo, comentó. “Él me enseñó que todo de­bía hacerse con excelencia, que tenía que ser positivo y, sobre todo, viable”, enfatizó.
Arbórea Hills surge como la mate­rialización de esa filosofía. Ubicado sobre 74 hectáreas en la entrada de San Bernardino, el proyecto introduce en Paraguay un concepto inédito: el primer barrio cerrado de chacras. Aquí, la ciu­dad queda atrás y se abre un espacio en el que la naturaleza y la libertad conviven con seguridad y exclusividad.
Cuando el sol cae sobre San Bernardino, Arbórea Hills conecta a sus residentes con la magia del paisaje.
“Queremos que, si vivís en una me­trópolis como Asunción, al llegar a San Bernardino vivas una vida diferente, que sientas paz y tranquilidad”, explicó Astrid. De hecho, la altura del cerro, los árboles centenarios y la cercanía a la ciudad crean esa sensación de estar en un retiro campestre sin salir del país ni sacrificar comodidad.
El proyecto se sustenta en tres pilares. Los terrenos de 1 hectárea y de media hectárea, el “Pueblito” comercial y el área náutica. “De las 66 chacras, por ahora tenemos 5 adquiridas. Vamos despacio porque buscamos seleccionar minuciosamente la comunidad que que­remos formar. Con gente de bien y que comparta nuestros mismos valores”, detalló Astrid dejando entrever la visión de exclusividad no solo en lo económi­co, sino también en el estilo de vida al que aspiran.
Árboles centenarios, espacios verdes y un diseño que respeta la armonía natural del entorno, convierten a este proyecto en la mejor decisión de inversión.
Arbórea Hills rompe con los están­dares tradicionales de los desarrollos urbanos. No hay club house ni canchas; cada parcela permite a los residentes diseñar su propio entorno.
“En una hectárea podés tener tu vivienda, tu huerta, tu cancha o todo lo que quieras. Es un barrio inclusivo de espacios amplios y personalizables”, subrayó Astrid. La seguridad es otro pilar esencial. Habrá tres pórticos, vigilancia 24 horas y monitoreo perimetral continuo que garantizarán tranquilidad absoluta, un lujo que hasta ahora no existía en San Bernardino.
El desarrollo cuenta con un equi­po internacional de primer nivel. El estudio del arquitecto mexicano Sordo Madaleno, el estudio del arquitecto local, Aldo Cristaldo de Bauen diseñan las chacras y el masterplan; Icon se ocu­pa de la comunicación; Riera Abogados asegura respaldo jurídico; y Banco Con­tinental acompaña el financiamiento. Todo bajo la coordinación y articulación de Karmar como desarrollador del pro­yecto, con más de 45 años de experien­cia en el mercado inmobiliario local.
Además, el proyecto integra un diseño urbano que respeta la naturaleza con grandes retiros, orientación de parcelas y materiales armónicos que permiten que cada vivienda se mimetice con el entorno. La altura de los terrenos, la diversidad de especies arbóreas y los espacios verdes garan­tizan privacidad y conexión con la naturaleza. “La idea es que no te cueste tanto y que las expensas tampoco sean elevadas; queremos que se pueda vivir plenamente en contacto con la natura­leza”, enfatizó Astrid.
Tres pórticos, vigilancia 24 horas y monitoreo perimetral continuo garantizan la seguridad de los residentes.
Con una inversión que superará los USD 15 millones, Arbórea Hills no solo representa un negocio inmobiliario, sino una oportunidad única de vivir dis­tinto, con calidad, amplitud y sentido de comunidad. Este primer barrio cerrado de chacras del país inaugura un están­dar que combina lujo contemporáneo, libertad y sostenibilidad, pensado para familias multigeneracionales, proyec­tos de largo plazo y quienes buscan un estilo de vida auténtico.
Arbórea Hills es más que un proyec­to, es la visión de una mujer que supo tomar un legado y proyectarlo hacia el futuro. Aquí, la vida se desacelera, la familia se conecta y cada parcela se convierte en un espacio de creación y bienestar. “Queremos que la gente pue­da diseñar su propio espacio, su vida y su historia”, expresó Astrid.
En Arbórea Hills, vivir es un arte y cada hectárea, una obra maestra. Donde otros ven tierra, Astrid Domínguez ve futuro; donde otros construyen casas, ella construye un estilo de vida. Y así, en cada rincón del proyecto, late la heren­cia de un legado que sigue creciendo, innovando y transformando Paraguay.