Con la fuerza de una historia familiar y el sueño de transformar la ciudad de Ybycuí, LEKA se erige como una fábrica modelo que exporta no solo productos, sino el espíritu de superación de los paraguayos. Inspirado en su padre, don Emérito, Rubén Recalde honra una vida de trabajo, pasión y palabra cumplida, llevando el nombre de Paraguay hasta Emiratos Árabes Unidos.
A sus 80 años, Don Emérito Recal­de sigue siendo el alma de una visión que no envejece, la de construir con las manos, pero, sobre todo, con el corazón. Desde los tiempos en que soñaba con una fábrica que dé empleo y orgullo a su gente, hasta hoy, cuan­do ese sueño se concreta en LEKA, la inspiración de su vida se multiplica en cientos de familias paraguayas.
“Él siempre creyó que la palabra vale más que cualquier contrato”, recordó su hijo Rubén Recalde, CEO la empresa, quien contó a FOCO Bu­siness que junto a sus socios cordo­beses levantó los cimientos de esta firma con proyección internacional y que es un modelo productivo para el país y el mundo.
Pero, ¿cuál es la clave del éxito? Para Rubén, todo se resume en des­cubrir en qué se es bueno y en honrar la palabra. “Hace mucho tiempo, un gurú empresarial me preguntó: ‘Ru­bén, ¿en qué sos bueno?’. Esa pregunta cambió mi vida. Supe que debía ser el mejor en algo, y que mi propósito debía trascender a lo que hago”, recor­dó. Esa búsqueda lo llevó al mundo del cuero, los guantes y la seguridad industrial, donde hoy es referente regional y exportador global.
En el corazón de Ybycuí, LEKA se levanta como una fábrica modelo que inspira desarrollo y oportunidades.
LEKA nació en Ybycuí, un lugar con muchas carencias históricas, con la intención de transformar la comu­nidad. La ciudad necesitaba empleo, desarrollo y orgullo, y Rubén vio la oportunidad de honrar el legado de su padre, Don Emérito, quien siempre soñó con dejar una huella duradera en su tierra. “Papá nunca tuvo cargos políticos, pero siempre fue un líder local. Su sueño era que la gente tuviera trabajo digno, con condiciones huma­nas y oportunidades de crecimiento”, relató Rubén.
El proyecto comenzó con una planta de producción de guantes y ropa térmica, pensada para atender mercados internacionales exigentes. La prioridad fue crear condiciones laborales ejemplares, lo que se tradujo inmediatamente en bienestar para los colaboradores: aire acondicionado, pisos epóxicos, uniformes de calidad y sueldos justos. “No vine para bajar los estándares de nadie; vine para mejo­rar todo, para que las personas traba­jen con dignidad”, dijo Rubén.
Hoy, 147 personas forman parte del equipo de LEKA, y hay planes de am­pliar la producción a un segundo tur­no, capacitando a nuevos empleados. Pero lo más importante de esta historia es que LEKA no es solo industria local; es puerta de entrada a mercados internacionales. De hecho, la primera gran exportación será hacia un pozo petrolí­fero en Emiratos Árabes, donde Rubén y su equipo suministrarán guantes, ropa técnica y calzado especializado.
“Emiratos es la puerta para otros mercados, y nosotros somos, a su vez, la puerta para ellos en Paraguay. Este es solo el primer proyecto; detrás ven­drán muchos más, con oportunidades que ellos mismos irán descubriendo”, reiteró.
Calidad nacional que conquista mercados internacionales.
La empresa no se detiene allí. Rubén proyecta 10 plantas similares, con el objetivo de llevar empleo y desarrollo a cabeceras departamenta­les de todo el país. Contó también que, cuando en julio inauguraron la planta, vino mucha gente con la intención de producir chalecos antibalas en conjunto con una empresa que de mucha credibilidad.
“Nos contaron que en pro­medio el chaleco vale unos USD 500, pero que lo que ellos necesitan es garantizar el 90 % del precio que pagan por que funcione la placa balística”, explicó.
Y es a raíz de este plantea­miento que también surgió un nuevo proyecto que verá luz en menos de dos años, cuando esté en funcionamiento, una planta de fabricación de placa balística para chalecos antibalas.
El compromiso con la familia es igual de central que el empresarial. Rubén trabaja junto a su esposa y sus hijos, transmitiendo valores, pasión y disciplina. De hecho, una de sus hijas ya participa activamente en la empresa, aprendiendo de un modelo que combina tradición, innovación y responsabilidad social. “Cada acción, cada proyecto, cada guante que sale de nuestra fábrica lleva el nombre y la esencia de mi pa­dre. Él es la razón por la que esto existe”, afirmó Rubén con emoción.
Cada guante fabricado en Ybycuí lleva el sello de calidad y orgullo paraguayo.
LEKA forma parte de un ecosis­tema empresarial más amplio que incluye Guaindupar, distribuidora de artículos de seguridad industrial, e YLF, curtiembre y proveedora de ma­teriales para la confección de produc­tos técnicos. Juntas, estas empresas mueven el pulmón económico de la región, generando empleo, innovación y exportaciones.
La visión estratégica de Rubén in­cluye certificaciones internacionales, laboratorios internos para garantizar la calidad y relaciones de largo plazo con clientes de Estados Unidos, Brasil y Emiratos Árabes.
De esta manera, LEKA no solo pro­tege las manos de quienes producen, sino los sueños y el futuro de cientos de familias paraguayas. Es un ejemplo de cómo la pasión, una que lleva la misma fuerza que su pasión azulgra­na, así como el compromiso y la visión de un padre pueden transformarse en una empresa que trasciende fronteras.
LEKA es un símbolo de orgullo, tra­bajo bien hecho y desarrollo sostenido, donde cada guante, zapato, mameluco, cada exportación refleja la dedicación de una familia, la calidad de un país y la certeza de que Paraguay tiene todo para posicionarse en los mercados más exigentes del mundo.