12/08/2026 10:03
La banca de desarrollo debe evolucionar junto al país
- Por Stella Guillén.
- Presidenta de la Agencia Financiera de Desarrollo
La banca de desarrollo no puede ser entendida únicamente como una fuente de recursos. Su verdadero valor está en crear condiciones para que el sistema financiero pueda llegar más lejos, asumir nuevos desafíos y acompañar proyectos que necesitan plazo, confianza e innovación.
Hace 21 años, la AFD nació con el propósito de ser un aliado del sistema financiero paraguayo y contribuir a fortalecerlo. En sus primeros años, uno de los impactos más visibles estuvo en el acceso a la vivienda, pero ese fue solo el inicio de un camino que se fue ampliando.
Hoy la AFD no es solamente crédito, ni vivienda. Es una banca de desarrollo que pone a disposición del sistema financiero un conjunto de herramientas para financiar mejor y llegar a nuevos segmentos, gestionar mejor el riesgo, financiar proyectos de largo plazo e incorporar innovación y sostenibilidad.
Ese conjunto de herramientas tiene tres grandes dimensiones. La primera, son las líneas de crédito, que permiten acompañar sectores emergentes o segmentos que enfrentan barreras de acceso, ofreciendo condiciones adecuadas de plazo, fondeo y estructura financiera. La segunda, son las garantías. La tercera, son los fideicomisos, que permiten estructurar soluciones financieras más a medida para determinados sectores, proyectos o segmentos.
En estos años, la AFD ha canalizado más de USD 6.182 millones mediante créditos y garantías, a través de entidades financieras. Más de 151.000 personas y empresas fueron beneficiadas por la banca pública de desarrollo. Pero más importante que la cifra es lo que representa: familias que accedieron a una vivienda, empresas que pudieron sostener empleos, emprendedores que dieron un paso más e industrias que encontraron condiciones para invertir.
Para responder a todo eso, la banca de desarrollo también debe evolucionar. Debe escuchar, adaptarse y trabajar de cerca con el sistema financiero, el sector público, el sector privado y los actores productivos.
