• Por Lorena Peralta.
  • Fundadora de Ladies Net
Hace unos años, tuve una con­versación que no se me olvida. Una empresaria con trayectoria, con re­sultados concretos, con una empresa que funcionaba, me dijo: “Lorena, sé que puedo más, que hay un espacio que no sé cómo ocupar. Algo me frena y no sé qué es”.
Esa frase la escuché una vez. La escuché diez veces. La sigo escu­chando hoy.
Después de 16 años acompañan­do a mujeres de negocios, puedo decirlo con certeza: el principal desa­fío es la mentalidad de la líder.
El mindset femenino carga con una larga historia. Generaciones de mujeres que aprendieron a minimi­zarse, a pedir disculpas por ocupar espacio, a esperar que alguien más las autorice a brillar. Es una progra­mación profunda que opera en silen­cio, saboteando decisiones, limitan­do precios, achicando sueños. No es debilidad, es una gran oportunidad.
Lo veo en la mujer que cobra como si fuera promedio teniendo una propuesta extraordinaria; en la que espera el momento perfecto para lanzar, y ese momento nunca llega; en la que logra resultados increíbles y los atribuye a la suerte, al equipo, nunca a sí misma.
El síndrome de la impostora es un patrón de pensamiento que se activa justamente cuando estás a punto de crecer. Cuando la opor­tunidad llega, aparece la voz que dice: “¿Y si no estoy lista? ¿Y si me descubren? ¿Ella está mucho más preparada que yo?” y ahí, en ese mo­mento, muchas mujeres se frenan. Quedan paralizadas.
La transformación profesional comienza por la transformación personal.
Lo que propongo es trabajo real, interno, con método. Identificando creencias y creando un sistema de pasos. La mentalidad no cambia con frases bonitas: cambia con herra­mientas, método y acompañamiento.
Cuando una mujer trabaja su mindset de manera genuina, todo cambia: cómo se presenta, negocia, decide y lidera.
Paraguay tiene mujeres brillan­tes, capaces, con trayectoria real. El desafío es creerlo, porque la capaci­dad ya la tenemos. Y esto, hoy más que nunca, es urgente trabajar.