• Por Olga Valdez
  • Directora Estratégica de ECO
Durante mucho tiempo funciona­mos bajo una lógica de usar y tirar: extraer recursos, producir, consumir y desechar. Pero los materiales no son infinitos y los residuos ya son demasiados.
De esa necesidad nace la econo­mía circular: una forma de pensar productos, procesos y negocios para que duren más, se aprovechen mejor y generen menos desperdicio.
Estas son 5 formas simples de empezar a mirarla.
1. Diseñar para no desperdiciar: El residuo no aparece solamente al final. Muchas veces empieza en el di­seño. Por eso, el ecodiseño nos invita a pensar desde el inicio qué mate­riales usamos, cómo producimos, cuánto dura un producto y qué pasa después de su uso. Diseñar mejor también es reducir el desperdicio.
2. Usar materiales que ya exis­ten: No siempre necesitamos extraer nuevos recursos para producir. Las materias primas secundarias nos muestran que muchos residuos pue­den volver a convertirse en insumos útiles para nuevos procesos. Lo que antes se descartaba, hoy puede vol­ver a tener valor.
3. Vender soluciones, no solo productos: La servitización propone que las personas paguen por usar algo cuando lo necesitan, sin necesa­riamente comprarlo. Alquiler, pago por uso, mantenimiento o suscrip­ción son ejemplos de este modelo. No siempre necesitamos poseer algo para aprovecharlo.
4. Dar más vida a lo que todavía sirve: No todo negocio sostenible tie­ne que inventar algo nuevo. A veces, la oportunidad está en reparar, reno­var o reacondicionar. La circularidad también consiste en darle más vida a lo que todavía puede servir.
5. Recuperar valor antes de descartar: La remanufactura va un paso más allá de reparar. Busca restaurar productos o componentes para que vuelvan a funcionar con calidad y puedan entrar nuevamente al mercado.
Esto puede generar nuevos tra­bajos, servicios técnicos y modelos de negocio que no dependan úni­camente de vender más productos nuevos.