• Por Juan Carlos Zárate Lázaro.
  • Consultor financiero.
Una de las principales ca­racterísticas del líder radica en contar con el carisma, asertividad y empatía necesaria, para poder trabajar en equipo, asesorando estrechamente en todo lo que los colaboradores pudieran precisar, que les permita llegar a los obje­tivos y metas institucionales, que mantengan a la empresa competi­tiva y rentable en el mercado.
Si sabemos compartir con nuestros subordinados todo lo que conozcamos, les daría la posibili­dad de que puedan también ellos saber tanto como vos. En eso radi­ca la buena “pasta” del líder.
En pleno siglo XXI muchos directivos todavía ven esto como una amenaza, cuando que es bien sabido que, en la medida en que nuestros subordinados más apo­yen, sugieran y hagan recomen­daciones, las expectativas serán mejores.
Tenemos que concienciar­nos que el jefe que conoce de la importancia de delegar respon­sabilidades, lo que está haciendo es entrenar a alguien para que le pueda absorber parte del trabajo que recae sobre sus hombros.
Alguien que esté en condicio­nes de poder reemplazarnos cuan­do logremos ir escalando posicio­nes dentro de la compañía. De allí la importancia de contar siempre con segundas líneas dentro de nuestras organizaciones.
Cuando estamos en el colegio o en la universidad no necesi­tamos al ganador de un premio nobel, para que nos transmita sus conocimientos. Con un humilde y voluntarioso profesor es más que suficiente.
Compartir ideas y conocimien­tos con otros colegas, también tiene su cuota de importancia dentro de nuestras empresas, pues se supone que cuanto más des más posibilidades de recibir ten­drás y ya no es posible como antes vivir encerrado entre 4 paredes en nuestras oficinas.