- Por Andrea Picaso.
- Viceministra de Capital Humano-MEF
Según Harvard Bussiness Review, actualmente existe una brecha de liderazgo que cada vez se hace más grande: muchos managers y gerentes basan sus acciones y decisiones en habilidades que ya no se ajustan a las necesidades y exigencias de un entorno donde los desafíos crecientes nos enfrentan a variables tan diversas como inciertas. Entonces, la confianza y el compromiso de nuestros colaboradores puede caer, haciendo que el talento se vaya y la innovación se resienta.
Hoy más que nunca, es evidente que a medida que los líderes ascienden en la jerarquía corporativa, la experiencia técnica deja de ser el factor diferenciador. En su lugar, surge la capacidad de conectar, escuchar, empatizar y generar confianza a gran escala.
Aquí aparecen las power skills, que son un conjunto de habilidades interpersonales y emocionales que permiten a las personas liderar, colaborar y adaptarse en entornos laborales complejos y en constante cambio. Según el World Economic Forum, las power skills se están volviendo cada vez más cruciales a medida que la automatización y la inteligencia artificial transforman el trabajo.
A diferencia de las soft skills, que abarcan habilidades generales como la colaboración y la comunicación, las power skills se centran en aquellas que impactan directamente en la capacidad de influencia y liderazgo, haciendo hincapié en la importancia de conectar con otros para generar un cambio significativo.
La buena noticia es que las power skills se pueden aprender y entrenar, a través de la práctica, la retroalimentación y la experiencia.
Al final del día, los mejores líderes son los que nunca dejan de aprender. Conectar con la gente es lo que realmente hace la diferencia. En un nuevo mundo de inteligencia artificial, no olvidemos ser humanos.
