- Por Juan Carlos Zárate Lázaro.
- Consultor financiero
Muchas pymes se lanzan al mercado a emprender su negocio con la idea concebida, basada solo en la intuición y no con el apoyo del conocimiento y aprendizaje de herramientas imprescindibles que le permitan competir en un mercado cada vez más exigente y cambiante, en donde las empresas ya no ponen su foco en los productos sino en los clientes cuyos gustos y tendencias son muy cambiantes y vertiginosas.
La falta de capacitación y conocimientos de los principales componentes que hacen a una buena educación financiera es un motivo que lleva muchas veces a la empresa a no poder llevar a buen término una buena idea por falta de manejo adecuado y conocimiento de las variables que deben ser consideradas de antemano.
Abordar el inicio de una empresa sin una hoja de ruta delineada razonablemente e intentar ir sorteando por el camino los escollos que se van presentando pretendiendo poder hacer frente a las distintas erogaciones para operar y subsistir, puede tener consecuencias negativas por más que tengan la misma complejidad dentro de la estructura organizacional vs. las de tamaño corporativo.
De allí la importancia de contar con una buena educación financiera antes de la puesta en marcha de cualquier emprendimiento. La herramienta primaria de mayor relevancia lo constituye el manejo de un presupuesto que permita la ejecución de las actividades, y el control de ingresos y gastos en que va incurriendo la empresa.
Conocer cómo “se mueve el mercado”, la competencia, cuáles son los principales segmentos que los vienen atacando, la estrategia de marketing aplicada, además de la tenencia de una logística adecuada, son algunos aspectos que se deben sopesar adecuada y racionalmente antes de emprender el negocio.
