- Por Stella Guillén.
- Presidenta de la AFD
En el sector financiero solemos hablar de cifras: montos aprobados, porcentajes de crecimiento o variaciones interanuales. Sin embargo, en la banca de desarrollo los números no son un fin en sí mismos; son una señal del impacto que estamos construyendo y de las historias que empiezan a hacerse realidad.
El 2025 fue un año clave para la AFD. Llevamos muchos productos al mercado y ampliamos de manera significativa el acceso al financiamiento. Cerrar ese ciclo con más de USD 597 millones otorgados en créditos y garantías, y más de 27.000 personas y familias beneficiadas, no es solo un resultado institucional, es la base sobre la cual, en 2026, comenzaremos a ver con mayor claridad los resultados y el impacto de ese trabajo.
El foco estará puesto en consolidar ejes estratégicos como la inversión en capital humano, acompañando a más personas que deciden formarse en el exterior y luego aportar ese conocimiento al país. Al mismo tiempo, seguiremos fortaleciendo el acceso a la vivienda a través de Che Róga, acompañando a las familias en el camino hacia su hogar propio. Y en desarrollo sostenible, profundizaremos el impulso a la eficiencia energética, promoviendo inversiones que permitan a empresas y hogares ser más competitivos, reducir costos y avanzar hacia un crecimiento responsable.
Todo este trabajo tiene un denominador común: llegar a quienes mueven la economía real. Las pymes seguirán siendo el centro de nuestra estrategia, sin descuidar al campo y a las industrias que generan valor y empleo en todo el país. El acceso de las mujeres al financiamiento continuará siendo una prioridad, porque sabemos que cuando el crédito llega a las mujeres, el impacto se multiplica en los hogares, en los negocios y en las comunidades.

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