• Por Lorena Peralta.
  • Mentora de mujeres líderes.
El cierre de un año suele venir acom­pañado de una palabra incómoda: presión. Balances pendientes, objetivos no cumpli­dos, decisiones postergadas, culpas silen­ciosas. Como si diciembre fuera un tribunal interno donde nos juzgamos con dureza.
Yo no creo en ese cierre, sino en uno mucho más poderoso. Creo en cerrar con honor. Esto significa aceptar plenamente todo lo que fue, sin juicio, sin castigo, sin autoexigencia innecesaria.
Desde la mirada del pensamiento sistémico, todo sistema necesita orden, reconocimiento y cierre para poder evo­lucionar. Nada puede avanzar si antes no es integrado.
Estudios contemporáneos sobre lide­razgo consciente y desarrollo humano, incluidos los elaborados en Harvard Bu­siness School, demuestran que los líderes con mayor capacidad de crecimiento no son los que más hacen, sino los que mejor procesan sus experiencias, integran apren­dizajes y cierran ciclos con sentido.
Cerrar con honor implica decir inter­namente esto fue, esto aprendí, esto cons­truí, esto dejo ir. Muchas mujeres líderes viven atrapadas en la imagen de la mujer perfecta. La que puede con todo, la que no falla, la que siempre sabe. Pero, sostener esa imagen es uno de los mayores drena­jes de energía.
Cuando dejás de pelearte con esa ver­sión tuya, aparece la líder magnética. La que entiende que todo es para su mayor bien y logra transformar experiencia en conciencia. Por eso, antes de que termi­ne el año, regalate estas preguntas: ¿Qué parte de mí necesita ser honrada y no corregida?, ¿qué aprendizajes quiero in­tegrar como sabiduría?, ¿qué versión mía está lista para liderar el próximo ciclo?
Las mujeres líderes de la nueva era no corren detrás del tiempo, lo habitan. Saben cerrar con honor y abrir con inten­ción. Porque cuando una mujer líder se honra, todo su sistema -vida, negocio y propósito- se ordena.