• Por Romina Da Re. Dir. Gral. de Información e Internacionalización de Mipymes
Pienso en el esfuerzo diario de Don Pedro, allá en su depósito de Caaguazú. Entre el polvo y el movimiento de cajas, a veces siento que la carga que más le pesa en la espalda no es la de las mercaderías, sino la de su propia incertidumbre. Su sueño de crecer siempre chocó contra una cordillera invisible: el “Everest de trámites para la formalización”. Para Don Pedro, y para el 97 % de los empresarios de este país, ser formal fue, históricamente, un acto de heroísmo.
Pero mientras esperamos la llegada del 2026, algo fundamental cambió en los cimientos de nuestra economía. La reglamentación de la nueva Ley de Mipymes (Ley N° 7444/2025) significa una nueva y mejorada era para el 97 % de las empresas del país.
La gran novedad es que la burocra­cia entra en piloto automático. Gracias al cruce de datos entre entidades del Estado, la emisión de la Cédula Mipymes ahora es automática para quien tenga RUC. Chau trámites; hola beneficios.
El decreto también tiende un puen­te hacia lo más importante: el empleo digno. Se habilita un régimen especial para microempresas, diseñado para romper la imposibilidad de contratar. La prioridad absoluta de este esquema es garantizar la cobertura de IPS del trabajador desde el día uno, asegu­rando lo innegociable: que ningún empleado quede fuera del sistema de protección social por rigideces econó­micas iniciales.
Además, hay alivio real al bolsi­llo con la exoneración y descuentos en tasas y registros para las micro y pequeñas empresas, y un cambio de visión, se prioriza la corrección antes que la recaudación, estableciendo que, ante la primera falta administrativa, la respuesta ya no sea una multa, sino la capacitación. Se entiende, por fin, que el emprendedor puede fallar por desconocimiento y no por mala fe.
El Estado deja de ser un obstáculo para ser un aliado. Don Pedro ya tiene el camino despejado. La autopista hacia la formalidad está pavimentada y el peaje es más barato.
Mi deseo para este 2026 es que todos se apropien de esta conquis­ta. Ya no hay excusa para frenar el crecimiento. Es hora de formalizarse, contratar sin miedo y crecer.
¡Salud por un año con menos trabas y más facilidad para emprender!