Por María Renné Sacca,
director ejecutivo de Victoria Planning
Como boliviana, debo decir que aquello que distingue a Paraguay, es su capacidad para combinar estabilidad macroeconómica con un entorno accesible y de total apertura para el inversor extranjero.
Estos factores, claves, lo convierten en un terreno fértil para quienes buscan desarrollar proyectos a largo plazo. La agilidad con la que se pueden estructurar iniciativas, y la predisposición de los actores locales para generar alianzas, revelan una cultura práctica, enfocada en hacer que las cosas sucedan.
Aquí, lo legal, lo contable y lo operativo, no son obstáculos, sino herramientas que acompañan al crecimiento, al desarrollo y favorecen tanto al inversionista extranjero como al local. Me ha resultado especialmente admirable la claridad con la que se plantea aquí el crecimiento.
No se trata solo de atraer capital, sino de integrarlo al tejido económico con visión de futuro. En cada conversación con empresarios, profesionales y autoridades, he percibido una voluntad real de transformar y proyectar al país hacia una economía más integrada, moderna y competitiva.
Por tanto, invertir en Paraguay, desde mi vivencia, es ingresar a un ecosistema con espacio para crecer, con interlocutores comprometidos y con oportunidades reales para construir valor sostenible en el tiempo, a largo plazo.