David Rodríguez graficó la importancia de separar roles, asignar días y horas a cada función y evitar que el emprendedor quede atrapado en el autoempleo.
01/10/2025 04:03
Los sombreros del emprendedor
En el marco de la cuarta edición de la Jornada Camino Emprendedor impulsada por la ADEC, David Rodríguez, CEO de Paraguay Sotheby´s International Realty, compartió con los presentes valiosas herramientas para transitar el camino del éxito.
En el mundo del emprendimiento, el talento inicial puede ser la chispa, pero no basta para sostener una empresa en el tiempo. Muchos fundadores quedan atrapados en el autoempleo, sin distinguir dónde termina la persona y dónde comienza la organización. Durante su exposición con socios de la ADEC, David Rodríguez, CEO de Paraguay Sotheby´s International Realty, utilizó una metáfora para explicar el desafío de aprender a cambiar de sombreros según el rol que se desempeñe.
“Un día llevás el sombrero de creativo, soñando con productos y servicios nuevos; otro día te toca el de ejecutivo, tomando decisiones estratégicas. En otras ocasiones sos el accionista que piensa en dividendos y crecimiento de valor, y a veces el miembro de familia que no debería mezclar emociones con el negocio. El error surge cuando no sabemos qué sombrero corresponde en cada momento”, señaló.
El presidente de la ADEC, Jorge Figuerdo, presente entre el público, acompañó a los socios durante la Jornada Camino Emprendedor, reafirmando el compromiso de la institución con su crecimiento.
La clave, según David, está en pensar como empresa desde el inicio. Eso significa diseñar un modelo de negocio claro, con clientes definidos y procesos capaces de escalar. “Si mañana recibís un pedido diez veces mayor, ¿tu estructura puede responder? Si no, esa oportunidad se transforma en frustración”, apuntó.
Separar cuentas es otro paso fundamental. “Pagate un salario y respetalo. La caja de la empresa no es tu billetera. Cuando no distinguís los roles, terminás confundiendo ingresos personales con capital de crecimiento”, advirtió.
La cultura organizacional también se construye desde los hábitos. Disciplina, orden y procesos documentados hacen que la empresa funcione incluso cuando el fundador no está presente. “El talento individual sostiene, pero solo la estructura con roles claros libera”, enfatizó David.
Por último, dejó entrever que el éxito emprendedor no depende solo de la pasión o del talento, sino de la capacidad de ponerse el sombrero correcto en cada situación.
