- Por Silvia Jung. Oficial
- Consular de la Embajada de Corea en Paraguay
En la sociedad actual, caracterizada por la hiperconectividad, la industria creativa cobra cada vez más relevancia. Aunque no es un concepto nuevo, ha evolucionado con el avance de las tecnologías, la sofisticación de las cadenas productivas y el surgimiento de nuevas formas de generar contenidos. Según la UNESCO, comprende actividades organizadas cuya finalidad principal es la producción, promoción, difusión y comercialización de bienes y servicios culturales, artísticos o patrimoniales.
El término “industria creativa” surgió en Australia en los años 80 y se desarrolló en el Reino Unido durante el gobierno de Tony Blair como estrategia para diversificar la economía y generar empleo. Abarca no solo medios tradicionales como prensa, cine o televisión, sino también medios digitales como Netflix, Spotify o YouTube, donde el conocimiento, la creatividad y los derechos de autor son fundamentales.
Un caso ejemplar es Corea del Sur. Gracias a la expansión de productos culturales como las series (ej. El juego del calamar) o el K-pop (ej. BTS, Blackpink), la “ola coreana” (hallyu) ha tenido un gran impacto económico y cultural. Corea ocupa el 7.º lugar en el Índice Mundial de Propiedad Intelectual y en el volumen del mercado cultural. En 2023, exportó contenidos creativos por más de 13.339 millones de USD y generó más de 660 mil empleos.
En la era del conocimiento, la industria creativa representa una vía clave, un nuevo horizonte para un crecimiento sostenible e inclusivo. Para lograrlo, es esencial la colaboración entre gobierno, industria y academia, ya que este trabajo conjunto permitirá que la creatividad humana transforme la economía hacia un modelo más inclusivo y sostenible.
