Con el inicio de la siembra de soja, el campo paraguayo pone en marcha una nueva campaña que podría alcanzar 3,8 millones de hectáreas. Agrotec destaca la importancia de elegir materiales adaptados a cada ambiente, con alta germinación y vigor, ante un escenario de mayor humedad, temperaturas elevadas, nuevas tecnologías y una ventana de siembra cada vez más temprana.
El calendario agrícola vuelve a marcar una de las fechas centrales para la agricultura paraguaya. Con el inicio de la campaña sojera 2026/27, los productores habilitados desde hoy comienzan a ingresar a los lotes para poner en marcha el principal cultivo extensivo del país.
La expectativa productiva parte de una base favorable. Las estimaciones apuntan a una superficie que podría rondar los 3,8 millones de hectáreas, mientras que la producción se proyecta entre 10 y 11 millones de toneladas. Sin embargo, el resultado final estará determinado por una combinación de factores que comienza a definirse desde la implantación.
Entre ellas, la calidad de la semilla. Fernando Correa, gerente de Semillas Autógamas de Agrotec, explicó que la selección del material no puede desligarse de las características particulares de cada lote. Y es que el comportamiento del suelo, su nivel de compactación, el historial sanitario y la posibilidad de enfrentar períodos de exceso hídrico son variables que deben entrar en la decisión antes de la siembra.
“Siempre desde Agrotec recomendamos al productor poner especial atención en las condiciones del suelo, de qué manera está compactado y cuál es el historial sanitario que tiene”, indicó.
La recomendación cobra especial relevancia frente a la posibilidad de períodos de alta humedad y encharcamiento en determinadas zonas productivas. Un exceso de agua durante la implantación puede afectar la emergencia, limitar el desarrollo radicular y generar condiciones favorables para determinadas enfermedades.
En este escenario, germinación y vigor dejan de ser atributos secundarios y pasan a ser variables directamente vinculadas con la capacidad del cultivo para establecerse y atravesar situaciones de estrés.
“Contamos con variedades en semillas de soja que se comportan bien frente a un suelo encharcado y con enfermedades; simientes que tienen germinación alta y principalmente con buen vigor”, sostuvo Fernando quien dejó entrever que cuanto más rápida y uniforme sea la emergencia, mayores serán las posibilidades de que el cultivo construya una planta capaz de enfrentar las condiciones adversas que puedan aparecer durante el ciclo.
“Una planta saludable y fuerte aguantará más esos dos meses con temperaturas altas y suelos encharcados”, agrega.
Una campaña que comienza antes. La fecha de inicio también refleja una transformación en el manejo de la soja paraguaya. La ventana de siembra se fue adelantando progresivamente durante la última década, modificando la estrategia de los productores.
“La ventana de siembra antes empezaba del 10 al 15 de setiembre en adelante. Hoy el productor respeta el vacío sanitario que va hasta el 31 de agosto, pero el 1 de setiembre ya está con toda su maquinaria y potencia para sembrar lo máximo posible, hasta el 20 o 25 de setiembre, principalmente en la Región Noreste, Centro y Sur del Paraguay”, detalló.
El adelantamiento no responde solamente a una cuestión de calendario. La fecha de siembra tiene implicancias agronómicas y económicas ya que busca posicionar el período crítico del cultivo en mejores condiciones ambientales, reducir la exposición a temperaturas extremas y estrés hídrico hacia el final del ciclo y, al mismo tiempo, permitir una cosecha más temprana.
Esto último adquiere especial relevancia en un sistema productivo donde la soja comparte protagonismo con los cultivos de segunda. Liberar antes los lotes permite ampliar las posibilidades de implantación de la zafriña y mejorar la utilización anual de la superficie agrícola.
Genética y biotecnología. El cambio en las fechas de siembra ocurrió en paralelo con una evolución acelerada de la genética y la biotecnología. “Vemos dos movimientos muy grandes, principalmente. El primero es la biotecnología y sus cambios”, explicó.
La secuencia tecnológica pasó de RR1 a Intacta y posteriormente a plataformas de tercera generación, como Intacta2 Xtend, incorporando nuevas herramientas para el manejo del cultivo.
Para el productor, esto implica una mayor oferta tecnológica, pero también una necesidad creciente de ajustar la elección de la variedad al ambiente y al sistema de producción. El potencial genético no se expresa de manera aislada. Depende de dónde se siembra, cuándo se siembra y cómo se maneja el cultivo.
El desafío está en integrar. La discusión sobre semillas también forma parte de una transformación más amplia del modelo productivo. La búsqueda de mayores rendimientos convive con la necesidad de utilizar de manera más eficiente los recursos y avanzar hacia sistemas sostenibles.
La calidad de la semilla debe complementarse con un adecuado manejo de suelo, nutrición, fertilización y protección frente a plagas y enfermedades. A ello se suma una mayor incorporación de soluciones biológicas y herramientas tecnológicas. “Utilizar una semilla de buena calidad, además de un buen fertilizante o defensivo agrícola, con nutrición y calidad, es hoy muy importante”, afirmó.
Para una agricultura cada vez más profesionalizada, el desafío consiste en integrar correctamente las distintas herramientas disponibles para cada ambiente.
Agrotec llega al inicio de la campaña 2026/27 con más de 35 años de presencia en Paraguay y una estrategia basada en acompañar al productor con soluciones, conocimiento técnico y materiales adaptados a las distintas condiciones productivas.
La compañía renovó ese compromiso durante la cuarta edición de la Apertura Nacional de la Siembra de Soja, encuentro que reunió a autoridades, referentes gremiales y representantes de la cadena productiva para marcar el comienzo de una nueva zafra.
Bajo el concepto “Juntos a cada paso”, Agrotec plantea su acompañamiento al productor en un escenario en el que cada decisión cuenta.
La soja 2026/27 ya está en el campo. Y, como ocurre con cada nueva zafra, buena parte de su resultado empieza a escribirse desde el primer surco.