La tecnología se acelera y cambia las reglas, en cuyo escenario, Paraguay empieza a jugar un rol estratégico, apalancado en un diferencial que hoy gana valor global, su energía.
La tecnología ya no avanza de forma lineal, sino más bien se acelera, y en ese cambio de lógica, Paraguay empieza a jugar en otra liga. Ese fue el eje de la apertura del FutureX 2026, impulsado por itti en alianza estraté­gica con Singularity Uni­versity, donde Amanda Manna, de Singularity University, planteó el desafío central de cerrar la brecha entre el cre­cimiento exponencial de la tecnología y la capacidad tanto humana, empresa­rial y estatal, de respon­der a ese ritmo.
Puso en relevancia que el país no parte de cero, pues goza de energía limpia disponible, capacidad de producción de alimentos y una población joven, que configuran una base poco común en la re­gión. En clave exponen­cial, estos factores dejan de ser ventajas aisladas para convertirse en platafor­mas de crecimiento.
Amanda Manna, vicepresidenta de Empresas en Singularity University.
Amanda expuso que el principal obstáculo del crecimiento tecnológico no es tecnológico, sino mental. “Nuestra intuición sobre el futuro es lineal, mientras la tecnología, duplica su capacidad y reduce costos de forma sostenida y dinámica, explicada por la Ley de Moore. Las decisiones siguen ancladas en esquemas del pa­sado, y el resultado, es subestimar el impacto real del cambio”, dijo.
Para entender cómo se transfor­ma una industria, la experta apuntó a los “6D de la dis­rupción”, de Peter Diamandis: digi­talización, decep­ción, disrupción, desmonetización, desmaterializa­ción y democra­tización. Es en esa curva donde surgen nuevasoportunidades y desaparecen viejos mode­los, comentó.
Expertos señalan que la tecnología ya no avanza de forma lineal, sino más bien se acelera.
En ese escenario, Paraguay tiene un acti­vo clave, que es su energía, y la expansión de tecnologías como la inteli­gencia artificial, está disparando la demanda global, abriendo una ventana para posicionar­se como hub tecnológico.
Su ponencia se cen­tró en la aplicación de una mentalidad expo­nencial para construir un futuro de abundan­cia, aunque advirtió que eso exige algo más que tecnología. Se necesita de liderazgo, velocidad de ejecución y decisiones que acompañen el cambio, atendiendo la nueva era en la que, las oportunida­des no se esperan, sino se capturan.
Para Sergio Mura, Innovation Program Manager de itti, firma tecnológica que lleva a frente el FutureX, el reto no es entender la disrupción, sino aplicarla. “Consu­mimos innovación, pero queda en ideas. Hay que llevarla al día a día”, dijo. Desde automatizar tareas hasta prototipar en horas, el cambio es práctico. Se trata de experimentar, fallar y animarse.
Sergio Mura, Innovation Program Manager de itti.
Traer a Singularity University busca justamente eso, que Paraguay deje de observar y empiece a crear, remarcó, al tiempo de apuntar el impacto generacional: hoy, jóvenes crean apps, juegos o prototipos en horas usando IA, algo impensado hace pocos años. “Están probando y fallando mucho más rápido, y eso va a cambiar todo”, afirmó.
Aun así, advirtió que la tecnolo­gía no reemplaza al humano, ya que esta, no tiene ética propia, y depen­de de cómo la usemos, por lo que insistió en formar criterio además de habilidades técnicas.
El principal obstáculo del crecimiento tecnológico no es tecnológico, sino mental.
Paraguay tiene un activo clave, que es su energía, remarcan.