En un escenario internacional marcado por la incertidumbre, Paraguay dejó de ser una economía “predecible” para convertirse en un jugador cada vez más expuesto y atractivo dentro del mapa financiero mundial. Ya no es solo crecer, sino consolidar el país.
En el marco de la presentación de las Perspectivas Económicas de Paraguay 2026, Rodolfo Melgarejo, economista senior de Puente, explicó que el país mantiene sus principales anclas: estabilidad macroeconómica, crecimiento sostenido y una inflación contenida dentro del rango del Banco Central. Este combo ya está generando mayor interés de inversores internacio­nales y valorización de activos locales.
Sin embargo, el contexto es más de­safiante. La mayor integración al mun­do también implica mayor exposición a shocks externos. Hoy, el principal foco de riesgo pasa por los combustibles: si las tensiones globales persisten, el impacto podría trasladarse a costos lo­gísticos y precios de bienes importados, presionando la inflación.
Parte del plantel de Puente Paraguay, tras la presentación de las Perspectivas Económicas de Paraguay 2026.
En paralelo, Paraguay juega su par­tido más relevante, alcanzar el tercer grado de inversión. Actualmente, el país cuenta con dos calificaciones en ese nivel y se encuentra a un paso, con perspectiva positiva. Pero no es un proceso automático.
“El timing va a depender de la performance macroeconómica y de las políticas fiscales que se implementen”, sostuvo a FOCO Business. El cambio en el equipo económico introduce un punto de inflexión, la capacidad de sos­tener disciplina fiscal y responder a los desafíos actuales será determinante.
El escenario abre dos caminos; una consolidación en el corto plazo si se mantienen los indicadores, o una postergación hacia 2027 si el contexto externo exige mayor cautela.
Rodolfo Melgarejo, economista senior de Puente.
Aun así, parte del beneficio ya está en juego. Los mercados comienzan a anticipar ese salto, con instrumentos financieros que se comportan como los de economías con grado de inver­sión y un creciente apetito de capital extranjero.
El desafío, entonces, va más allá de la calificación: sostener las condiciones que la hacen posible en un entorno glo­bal más volátil. Porque en esta nueva etapa, Paraguay no solo busca llegar, sino demostrar que puede mantenerse.
Es así que, para Rodolfo, no se tra­ta de solo alcanzar el grado de inver­sión, sino de sostenerlo. Señaló que el mercado ya anticipa ese salto, pero todo dependerá de la disciplina fiscal y de cómo se gestionen los riesgos externos. ­