Por: Antonella Mateu
Una operación inmobiliaria puede parecer sencilla hasta que aparece un gravamen, una sucesión pendiente o una obligación tributaria inesperada. La escribana Annabel Villalba explica por qué revisar antes de pagar es la mejor forma de evitar problemas después.
Comprar o vender un inmueble no empieza con una firma. Para Annabel Villalba, escribana pública y abogada con 16 años de trayectoria, el estudio de títulos es el primer paso para una operación segura.
Antes de entregar una seña o firmar un boleto de reserva, recomendó comprobar que el título pertenece realmente al vendedor, revisar el tracto sucesivo, verificar que el inmueble esté libre de gravámenes, embargos o inhibiciones y confirmar que los datos catastrales coincidan con la realidad. Desde enero de 2026, estas consultas se realizan a través del Registro Unificado Nacional (RUN), operativo bajo la Ley N.° 7.424/2025.
“También hay que comprobar que el impuesto inmobiliario esté al día y determinar si el bien es ganancial o propio, ya que esto puede definir si se necesita el consentimiento del cónyuge” explicó la escribana. A esto se suma la declaración del origen de fondos cuando el pago no pasa por el sistema bancario, debido a que el escribano es sujeto obligado ante la Seprelad desde USD 50.000, conforme a la Resolución N.° 325/2013.
¿Y los impuestos? No todas las operaciones tributan igual. En una venta de inmueble realizada por un residente en Paraguay, la retención efectiva es del 2,4 % sobre el valor total, salvo que el inmueble esté declarado como activo de una empresa unipersonal y tribute como renta empresarial (IRE).
Para un vendedor no residente, se aplica 5 % de IVA más 15 % de Impuesto a la Renta de No Residentes, ambos sobre el 30 % del valor, lo que ronda el 6 % efectivo. La retención, cuando corresponde, recae sobre quien obtiene la ganancia, es decir, el vendedor.
Un error frecuente. La escribana también advirtió que pagar primero y verificar después, es una equivocación común. Si aparece un gravamen, una sucesión sin resolver o incluso un problema catastral, recuperar el dinero puede convertirse en un conflicto que dure años. “Mi recomendación siempre es la misma: ningún pago antes de contar con el estudio de títulos”, sostiene.
En propiedades heredadas, además, se debe revisar la sucesión, la situación de todos los herederos, posibles menores de edad, obligaciones tributarias y si corresponde una transferencia mediante tracto abreviado. Y al calcular el costo real de una operación tampoco hay que olvidar comisión inmobiliaria, retenciones, honorarios notariales, tasas, impuestos municipales y certificados.
Para Annabel, el concepto que atraviesa todo es simple: prevenir cuesta días; solucionar un problema después de firmar puede costar meses, dinero y hasta un litigio. Su trabajo, explicó, no consiste solamente en redactar una escritura, sino en evitar que los problemas aparezcan después.