22/08/2026 10:01
Cero quejas en 7 días, el desafío de Silvia Gil para transformar el liderazgo
Por: Adelaida Alcaraz
La especialista en desarrollo para líderes y equipos, directora en Potencial Humano, Silvia Gil plantea el reto de observar durante siete días cómo hablamos, pensamos y reaccionamos. Su propuesta pone el foco en un aspecto clave de las organizaciones: los hábitos del líder no quedan en él, se contagian y terminan construyendo cultura.
En un mundo corporativo y social cada vez más caracterizado por la inmediatez, las exigencias desmedidas y la volatilidad, la insatisfacción constante suele convertirse en el ruido de fondo de nuestras jornadas. Sin embargo, ¿cuál es el verdadero costo biológico y profesional de vivir en protesta perpetua?
Durante su destacada intervención en la plataforma TEDx Aviadores del Chaco, Silvia Gil, especialista en desarrollo para líderes y equipos, directora en Potencial Humano y representante de la Fundación Don Cabral - FDC, abordó esta problemática desde un enfoque integrador que fusiona la neurociencia, la psicología conductual y el autoconocimiento estratégico.
“¿Sabías que lo que sentimos emocionalmente suele convertirse en cómo nos sentimos físicamente? Vos sos tu mejor farmacia”. De esta manera dio apertura a la charla que dejó cautivado al público. Y es que para Silvia la queja tiene una particularidad, puede generar una sensación inmediata de alivio, pero también convertirse en un hábito que nos mantiene atrapados en aquello que queremos cambiar.
“Quejarse produce placer”, explicó, al referirse a esa descarga momentánea que puede reforzar el circuito de la negatividad. Ahora bien, el problema aparece cuando el lamento reemplaza a la acción. “La queja es un divorcio con la realidad”, afirmó, planteando que aceptar lo que ocurre no significa estar de acuerdo, sino recuperar la capacidad de decidir qué hacer frente a ello.
Su propuesta tampoco apunta a negar el dolor, por el contrario, busca separar aquello que inevitablemente duele de aquello que agregamos con nuestros pensamientos y reacciones. “Cero quejas no significa negar el dolor; significa no agregarle sufrimiento innecesario”, afirmó.
En tiempos de crisis, esta mirada adquiere especial relevancia para quienes conducen equipos y organizaciones. En efecto, Silvia propone cambiar la pregunta; en lugar de quedarse en “¿por qué me pasa esto?”, avanzar hacia “¿qué puedo hacer con esto que está pasando?”.
“Las crisis no son el fin del mundo, sino escalones que hay que conquistar”, señaló, reivindicando la capacidad de aprendizaje y adaptación como herramientas para atravesar escenarios complejos.
Ese proceso comienza por el autoconocimiento. Para graficar mejor la idea la especialista mencionó al médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, Carl Jung, quien decía: “Quien mira hacia fuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta”. “Estudiarse a sí mismo es el arte más difícil”.
Siete días para cambiar el hábito. Silvia propuso a los presentes un ejercicio concreto. Durante siete días, planteó observar la manera en que hablamos y pensamos.
Los primeros tres días, el desafío consiste en identificar la queja y aprender a describir los hechos sin sumar juicios. Entre el cuarto y el sexto día, el objetivo es reemplazar el reclamo por pedidos claros y sugerencias constructivas. El séptimo día invita a soltar aquellos pensamientos repetitivos que no conducen a ninguna solución.
La práctica busca recuperar algo que muchas veces se pierde en la vorágine cotidiana: la posibilidad de elegir cómo responder. Y allí aparece otro concepto central: la gratitud. No como una obligación de sentirse bien todo el tiempo, sino como una manera de cambiar el foco de aquello que falta hacia aquello que sí está presente y puede convertirse en punto de partida.
De esta manera, Silvia interpeló a las empresas a cuidar la manera en la que se proyectan, ya que las emociones circulan, los hábitos se contagian y la forma en que un líder enfrenta una dificultad puede terminar moldeando la cultura de todo un equipo. “La vida es demasiado corta para vivirla en modo ‘queja’”, advirtió y agregó que “estamos aquí para dejar una huella, no una mancha de amargura”.
