Víctor Pavón
Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES)
El desempleo es un problema mundial y su solución no admite populismos ni recetas gastadas que sólo han fracasado. Para reducir el desempleo de modo drástico y sin contratiempos debe aumentar el ahorro privado y la inversión. No hay otro modo. El problema - y esto es parte también de un tema de carácter mundial- está en que por lo general suceden dos cosas.
Primero, el Estado toma demasiado dinero del sector privado para mantener a su inmensa burocracia mucha parte de la misma ociosa e ineficiente y, segundo, la existencia de malas legislaciones que entorpecen y debilitan en el tiempo la formación del ahorro y la inversión.
Esto se denomina efecto crowding out o efecto desplazamiento por el cual una parte -y a veces hasta una gran parte termina en el Estado- es el que obstaculiza el proceso ahorro- inversión.
Sobre este punto en particular, en varias ocasiones pregunté en mis disertaciones si por qué en los países hoy desarrollados la tendencia es la existencia de menos desempleo que en los países subdesarrollados. La respuesta no se dejó esperar. Muchos todavía creen que es obra del sector público. Y no es así.
En economía no existen varitas mágicas. Los países desarrollados, o al menos cuando lograron su progreso, consiguieron bajar el desempleo con bajos impuestos, pocas regulaciones, con gobiernos generalmente pequeños y muy eficientes al momento de dotar a la sociedad de seguridad.
De hecho, y esto es algo que se no puede dejar de insistir, sólo si las personas y las empresas utilizan parte de sus recursos para el consumo futuro y no presente la tendencia inexorable será de crear el ahorro que estará supeditado a las tasas de interés.
Si las tasas de interés son altas, las personas y empresas preferirán consumir en el presente, situación que desalienta las inversiones a largo plazo. Por el contrario, si las tasas son bajas indicarán un alto nivel de ahorro porque quiere decir que más gente está disponiendo parte de su dinero para obtener ganancias y es así como se financian proyectos a largo plazo.
Y cuanto más ahorro, más inversiones de capitales en todos los sectores, en menor o mayor medida pero eso sí, habrá más para todos, y a partir de aquí el factor de producción trabajo es demandado al punto que baja precisamente lo que más se desea: reducir el desempleo con empleos reales.
