Claudia Palazón Ruiz, directora en Palazón & Partners.
17/08/2026 11:38
Paraguay está de moda. Cómo pasar de la atención a la confianza
Claudia Palazón Ruiz
Directora, Palazón & Partners | Strategic Advisory
Paraguay está de moda. Y cuando un país empieza a ser mirado con otros ojos, ocurre algo interesante: no solamente aparecen nuevas oportunidades, también empieza a construirse una nueva percepción sobre él.
Hoy Paraguay forma parte, con mayor frecuencia, de conversaciones sobre inversión, energía, tecnología, producción, infraestructura y nuevos negocios. Aparecemos en el radar de actores que quizás antes no nos consideraban como una primera opción y empezamos a ser observados desde lugares diferentes. Eso es una oportunidad enorme. Pero la atención, por sí sola, no construye reputación.
Y aquí aparece una pregunta que me interesa particularmente: ¿Qué queremos que encuentren quienes hoy empiezan a mirar hacia Paraguay? Porque los países, al igual que las organizaciones, también construyen reputación. Y esa reputación no depende solamente de aquello que decimos sobre nosotros mismos. Se construye a partir de experiencias, decisiones, relaciones y expectativas cumplidas.
Podemos comunicar nuestras ventajas competitivas, hablar de estabilidad, energía, ubicación geográfica o condiciones favorables para invertir. Todo eso importa y forma parte de nuestra carta de presentación. Pero llega un momento en el que la promesa necesita encontrarse con la experiencia.
Una empresa que llega y encuentra condiciones para desarrollarse construye reputación. Un inversionista que encuentra previsibilidad construye reputación. Una institución que responde construye reputación. Una empresa paraguaya que demuestra capacidad para integrarse a una cadena internacional también construye reputación. Y es que la imagen de un país se construye mucho antes -y mucho después- de cualquier campaña de posicionamiento.
Por eso, quizás una de las grandes oportunidades de este momento sea entender que la reputación de Paraguay es una construcción colectiva: sector público, empresas, gremios, academia, medios de comunicación, cooperación internacional e incluso quienes representamos al país en distintos espacios producimos permanentemente señales sobre quiénes somos, qué podemos ofrecer y qué tan confiables somos como interlocutores.
Esto también significa que el desafío se vuelve más sofisticado. Durante mucho tiempo quisimos que Paraguay fuera visto. Ahora que empieza a ocurrir, necesitamos preguntarnos cómo conseguimos que esa atención se transforme en confianza.
Y la confianza necesita consistencia. Necesita buenas experiencias que puedan repetirse. Empresas que lleguen y quieran seguir creciendo. Proyectos que encuentren continuidad. Relaciones que generen nuevas relaciones. Instituciones capaces de responder a una economía que busca participar de conversaciones cada vez más complejas.
Es ahí donde vuelvo a una idea que me interesa especialmente: pasar de moda a frecuencia.
Estar de moda genera atención. La frecuencia construye familiaridad. Y cuando esa familiaridad está acompañada de experiencias positivas, empezamos a reducir incertidumbre y a construir algo mucho más difícil de conseguir: confianza.
El desafío, entonces, no consiste solamente en aprovechar la visibilidad que Paraguay tiene hoy. Consiste en decidir qué hacemos con ella. Paraguay está de moda. Ahora necesitamos conseguir algo más valioso: que confiar en Paraguay también se vuelva frecuente.
