Shunko Rojas, exintegrante del equipo negociador del acuerdo Mercosur- Unión Europea. Foto: Matías Amarilla.
06/07/2026 09:36
Acuerdo Mercosur-UE ya transforma los negocios
Para Shunko Rojas, exintegrante del equipo negociador del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, el desafío para Paraguay ya no pasa por celebrar la apertura de mercados, sino por prepararse para competir en un escenario que exigirá más trazabilidad, sostenibilidad y adaptación empresarial.
Durante años, el debate sobre el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea estuvo centrado en las negociaciones. Ahora la conversación cambió, y la pregunta ya no es si el acuerdo representa una oportunidad para Paraguay, sino en quiénes están preparándose para aprovecharla.
Esa es la principal reflexión que dejó Shunko Rojas, exintegrante del equipo negociador del histórico entendimiento comercial entre ambos bloques y uno de los especialistas que pasó recientemente por Paraguay en el marco de la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY).
Para el experto, existe una percepción equivocada de que el acuerdo beneficiará únicamente a los grandes exportadores de carne, soja o productos agrícolas. La realidad es mucho más amplia, afirma. “El acuerdo va a impactar a todos, incluso a quienes crean que no tienen ninguna relación con Europa”, expresó.
Las exportaciones a la UE podrían intensificarse en la medida en que las empresas estén mejor preparadas en infraestructura y servicios.
La razón es sencilla, pues no se trata únicamente de exportar más, sino de “transformar la forma de hacer negocios”. La Unión Europea representa uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, concentra una porción significativa del comercio internacional y continúa siendo una de las principales fuentes globales de inversión extranjera.
Para Paraguay, esto abre oportunidades de acceso a mercados, mejora de competitividad y atracción de nuevas inversiones, y, reducir el acuerdo a una cuestión arancelaria, sería un error. “Las oportunidades no están solamente en el producto final. Están en toda la cadena de valor”, remarcó.
Eso significa que el impacto puede alcanzar a productores, proveedores de insumos, empresas de logística, industrias manufactureras, desarrolladores tecnológicos, certificadoras, transportistas y prestadores de servicios. En otras palabras, el acuerdo tiene capacidad para reconfigurar ecosistemas empresariales completos.
Y si bien, los sectores tradicionales seguirán siendo protagonistas, rubros como la carne bovina, porcina y aviar, soja, arroz, azúcar, cueros, biodiésel, forestal y energías renovables aparecen entre los segmentos con mayores perspectivas.
Shunko también identificó oportunidades emergentes en servicios, mercados de carbono y nuevas actividades vinculadas a la sostenibilidad, por lo que, el verdadero desafío comienza ahora y el error más peligroso sería asumir una posición pasiva. Esto, debido a que independientemente si una empresa exporta o no a Europa, las nuevas condiciones de mercado terminarán generando cambios en toda la economía.
“Quien se quede de brazos cruzados también será impactado por el acuerdo”, advirtió. Por eso considera que el primer paso para cualquier empresa paraguaya debería ser realizar un diagnóstico profundo. Entender cómo las nuevas reglas pueden afectar sus productos, procesos, financiamiento, estructura de costos y condiciones de competencia.
La energía renovable y el mercado de carbono surgen como una destacada oportunidad de inversión.
Ya una vez comprendido, mirar más allá de los negocios tradicionales, con una palabra clave, la adaptación, la de la carrera por cumplir estándares. Recordemos que uno de los conceptos que más se repite cuando se habla del acuerdo Mercosur-Unión Europea es el acceso al mercado.
Más allá de eso, para Shunko el acceso real dependerá cada vez más de la capacidad de cumplir estándares; requisitos ambientales, laborales, sanitarios y fitosanitarios que se convertirán en factores decisivos para competir en Europa.
Eso implica invertir en trazabilidad, certificaciones, mecanismos de control y procesos de verificación que permitan demostrar el cumplimiento de las exigencias regulatorias. La premisa ya no se trata solamente de producir sino de demostrar cómo se produce. Precisamente aquí es que aparece uno de los mayores retos para muchas empresas de la región.
“Las compañías deben analizar cuáles son las brechas regulatorias que todavía tienen y qué capacidades necesitan desarrollar para cerrarlas”, señaló.
Aunque la implementación plena del acuerdo todavía requiere etapas adicionales, el especialista considera que las empresas que comiencen hoy su proceso de adaptación llegarán en mejores condiciones cuando las oportunidades comerciales se aceleren.
Construir sistemas de trazabilidad, adaptar procesos productivos, obtener certificaciones internacionales o desarrollar nuevas capacidades organizacionales puede llevar años, advierte. Por eso insiste en que la preparación debe comenzar ahora, y no cuando el mercado lo exija.
El referente también rechaza la idea de que la adaptación dependa únicamente del sector privado, pues a su criterio, el éxito del acuerdo requerirá una coordinación permanente entre empresas, gremios, instituciones públicas y organismos de apoyo. “La cooperación público-privada será fundamental para convertir las oportunidades en resultados concretos”, afirmó.
Y es precisamente ahí donde Paraguay podría encontrar una de sus mayores fortalezas, con la capacidad de articular esfuerzos para transformar una apertura comercial en una estrategia nacional de competitividad.
Porque el acuerdo Mercosur-Unión Europea deja en claro que el desafío ya no consiste solamente en vender más, sino en construir empresas capaces de competir en los mercados más exigentes del mundo. Y para quienes sepan anticiparse, esa puede ser la mayor oportunidad económica de las próximas décadas, concluyó Shunko.
