Por Tania Riline
Directora General de Capacitación en Gestión y Asistencia Técnica Viceministerio de MIPYMES – Ministerio de Industria y Comercio
La industrialización de un país no comienza en las grandes fábricas. Comienza cuando miles de micro, pequeñas y medianas empresas incorporan conocimiento, innovan y agregan valor a lo que producen.
Cada 27 de junio, el mundo conmemora el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES), reconociendo el papel fundamental que desempeñan en la generación de empleo, la innovación, el crecimiento económico y el desarrollo sostenible. En Paraguay, esta fecha representa mucho más que una conmemoración: es una oportunidad para reafirmar que el futuro productivo del país se construye fortaleciendo a quienes sostienen nuestra economía desde cada comunidad.
Las MIPYMES constituyen la base del tejido empresarial paraguayo. Detrás de cada empresa existe una historia de esfuerzo, una familia que apuesta por el trabajo y un emprendedor que transforma desafíos en oportunidades. Cuando una MIPYME crece, no solo mejora su propia realidad; también genera empleo, dinamiza las economías locales y contribuye al desarrollo de todo el país.
Con esa visión, desde el Viceministerio de MIPYMES, a través de la Dirección General de Capacitación en Gestión y Asistencia Técnica, impulsamos una política pública que entiende que el crecimiento empresarial requiere mucho más que financiamiento. Requiere capacidades, conocimiento, asistencia técnica, innovación y acompañamiento permanente.
Ese compromiso se materializa en la Red Nacional de Centros de Desarrollo Empresarial, concebida como la principal plataforma pública de fortalecimiento empresarial del Paraguay. La Red acompaña a las empresas en cada etapa de su desarrollo mediante un modelo escalonado de atención: desde la orientación inicial en los Centros de Atención Empresarial (N1), pasando por el acompañamiento integral de los Centros de Desarrollo Empresarial SBDC (N2), hasta la incorporación de servicios especializados (N3) que permitan impulsar la innovación, la productividad y la microindustrialización.
Esta visión se encuentra plenamente alineada con la Revolución Industrial promovida por el Ministerio de Industria y Comercio. Nuestro desafío no consiste únicamente en atraer grandes inversiones, sino también en transformar miles de pequeñas empresas en unidades productivas más eficientes, innovadoras y competitivas. La microindustrialización representa precisamente ese proceso: agregar valor a la producción, incorporar tecnología, optimizar procesos, desarrollar nuevas capacidades y facilitar el acceso a mercados de mayor valor.
Los resultados alcanzados por los Centros de Desarrollo Empresarial SBDC (Nivel 2) demuestran que esta política pública ya genera impactos concretos. Gracias al acompañamiento especializado se han acumulado 11.411 horas de asistencia técnica, beneficiando directamente a 1.170 MIPYMES, con 2.925 personas atendidas y 2.659 participantes capacitados. Este trabajo ha contribuido a generar un incremento superior a G. 19.291 millones en ventas, además de la creación de 439 nuevos empleos, el crecimiento económico de 214 empresas y la formalización de 141 nuevas empresa.
Sin embargo, el verdadero impacto trasciende las cifras. Cada empresa que mejora su gestión fortalece su capacidad para competir. Cada emprendedor que incorpora nuevos conocimientos aumenta sus posibilidades de crecer. Cada negocio que agrega valor a su producción genera mayores oportunidades para su comunidad. Esa es la esencia de una política pública orientada al desarrollo empresarial.
El siguiente paso consiste en consolidar la Red Nacional de Centros de Desarrollo Empresarial como la puerta de entrada a todos los servicios que el Estado ofrece a las MIPYMES, fortaleciendo la articulación con gobiernos locales, universidades, cooperativas, gremios empresariales y organismos de cooperación para ampliar la cobertura y garantizar que más empresas puedan acceder a servicios especializados de calidad.
En este Día Internacional de las MIPYMES, rendimos homenaje a quienes emprenden, innovan, producen y generan oportunidades todos los días. Su esfuerzo representa uno de los principales motores del desarrollo económico y social del Paraguay.
Porque estamos convencidos de que la Revolución Industrial comienza con las MIPYMES. Y comienza cuando una empresa decide capacitarse, innovar, formalizarse, agregar valor y crecer.