Elisa Ferreira Da Costa Perán
Trust Family Office
Joaquín tiene 19 años. Es muy bueno en los deportes, futbolero como él solo. Gracias a su talento, al apoyo de sus padres, las oportunidades que tuvo en su colegio, su espíritu competitivo y el acompañamiento de sus entrenadores, hoy ya es un futbolista reconocido, cotizado en millones de dólares anuales. Con su corta edad, está donde la mayoría de los hombres paraguayos soñaron estar alguna vez. Sin embargo, siente que no es suficiente. Quiere más. Se compara con colegas con más años de carrera y termina frustrándose.
Isabel tiene 25 años. Terminó la carrera de Administración y actualmente está evaluando hacer un masterado para seguir preparándose. En el medio hizo diplomados, capacitaciones y poco a poco fue descubriendo en qué es buena y qué le gusta hacer realmente. Entró hace algunos años a trabajar en una empresa de gran renombre y ya ascendió dos veces. Hoy ocupa un puesto interesante, con muchísima proyección, y sabe que las responsabilidades seguirán creciendo a medida que adquiera más conocimiento y criterio. Pero, aun así, siente ansiedad. Quiere tener “la vida resuelta”, trabajar menos horas y ganar más dinero. Y muchas veces se frustra al compararse con personas que ni siquiera pertenecen a su misma generación.
Tal vez Joaquín todavía no vea todo lo que ya logró. Tal vez Isabel sienta que aún le falta muchísimo. Pero ambos ya están construyendo algo importante: proceso, experiencia y visión de futuro. Con las finanzas pasa exactamente lo mismo.
Vivimos en la era de la inmediatez, todo es rápido, todo es para ayer. Nos acostumbramos a compararnos constantemente, a exigirnos demasiado, a no descansar y a querer resolver toda nuestra vida lo antes posible. Pero acá no se trata de una carrera de velocidad. Se trata de una carrera de resistencia. El verdadero secreto está en construir a largo plazo. En tener paciencia, organizarse y pensar a futuro.
Así como cada persona tiene su propio tiempo y su propio proceso, también pasa lo mismo en el mundo financiero. El secreto no está en hacerse rico de la noche a la mañana ni en encontrar una inversión milagrosa. Es a largo plazo, y por sobre todo definiendo objetivos, especialmente de ahorro e inversión, independientemente a qué nos dediquemos debemos analizar y pensar en nuestro futuro y próxima jubilación privada.
En el libro Piense y Hágase Rico, Napoleon Hill menciona que uno de los incentivos que te conduce a la riqueza es deseándolo y para ello recomienda tener un número (en dinero) real al que queremos llegar. Una de las formas más conocidas para estimar el dinero que necesitaríamos para poder alcanzar una libertad financiera es la llamada “Regla del 4%”.
Esta teoría estima que, si una persona retira aproximadamente el 4% de su patrimonio invertido, podría mantener su estilo de vida sin consumir su capital (retirar intereses sin comerse la cola). Para saber cuánto dinero necesitarías en el futuro, es un cálculo simple, se multiplica la cantidad de ingreso anual que estarías necesitando por 25.
Es importante visualizar, conocer y saber cuál es nuestro objetivo financiero porque es ahí donde tengo una meta fija y además ahí donde entramos nosotros; con ese conocimiento podemos ayudarte a ordenar, planificar, visualizar oportunidades y acompañarte a cumplir tus metas. Para más detalles, nosotros trabajamos en un Family Office que atiende no solamente a familias sino también a jóvenes como los del ejemplo, a quienes guiamos personalmente en esta senda. Podés dejar tu consulta a nuestro mail trust@trustfamilyoffice.com. Porque no existen inversiones milagrosas. Lo que sí existen son personas constantes, pacientes y bien asesoradas, porque el patrimonio no se construye de la noche a la mañana. Sino se construye con constancia, paciencia y acompañamiento.
