La demanda eléctrica creció cerca de 50 % en los últimos tres años y la llegada de centros de datos, inteligencia artificial y nuevas industrias obliga a acelerar la expansión de la infraestructura energética. El tema fue analizado en una reunión entre la Cámara de Anunciantes del Paraguay y el presidente de la ANDE, Félix Sosa.
Paraguay se encuentra ante una paradoja que hasta hace pocos años parecía impensable. Y es que el país que históricamente fue reconocido por su abundancia energética comienza a debatir cómo garantizar el suministro necesario para sostener el crecimiento económico de las próximas décadas.
La irrupción de nuevas industrias vinculadas a la economía digital, la inteligencia artificial, los centros de datos y otros sectores de alto consumo energético está modificando el mapa de las necesidades de infraestructura del país y obliga a planificar con anticipación un escenario completamente diferente al de años anteriores.
Con ese telón de fondo, la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP) mantuvo una reunión con el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Félix Sosa, para conocer los planes de expansión de la infraestructura eléctrica y analizar los desafíos que enfrenta Paraguay en un contexto de creciente demanda energética.
El encuentro formó parte de una serie de reuniones que la CAP viene impulsando con autoridades nacionales para intercambiar perspectivas sobre los principales retos económicos y de infraestructura que marcarán el desarrollo del país.
Durante la reunión, el presidente de la ANDE presentó el Plan Maestro de Generación y Transmisión de Energía, una hoja de ruta que contempla inversiones y proyectos de expansión para garantizar la disponibilidad energética en las próximas décadas.
Uno de los puntos que concentró la atención de los participantes fue el impacto que tendrán las nuevas inversiones tecnológicas sobre el sistema eléctrico nacional.
“Fue una presentación muy interesante sobre los desafíos que tenemos en el sector eléctrico y sobre cómo el país debe prepararse para las inversiones que están llegando y las que podrían instalarse en el futuro”, señaló Gustavo Egüez, presidente de la CAP.
El planteamiento no es menor. A nivel global, los centros de datos que alimentan servicios digitales, plataformas en la nube e inteligencia artificial demandan cantidades crecientes de energía. Países capaces de ofrecer disponibilidad eléctrica, estabilidad y costos competitivos están captando inversiones multimillonarias y posicionándose como nuevos polos tecnológicos.
Paraguay reúne varias de esas condiciones, pero el crecimiento de la demanda obliga a acelerar la planificación. Según explicó Félix, el consumo eléctrico nacional aumentó cerca de un 50 % en los últimos tres años, una cifra que refleja tanto el dinamismo de la economía como la necesidad de incorporar nuevas fuentes de generación para garantizar el abastecimiento futuro.
“Antes de llegar a utilizar el 100 % de la energía disponible de las binacionales, debemos incorporar nuevas fuentes de generación para evitar inconvenientes en el mediano y largo plazo y crear las condiciones necesarias para el desarrollo del país”, afirmó.
La advertencia marca un cambio de paradigma para una nación acostumbrada a ser vista como una potencia energética regional gracias a Itaipú y Yacyretá.
Ahora el desafío ya no pasa únicamente por disponer de energía, sino por desarrollar la infraestructura necesaria para distribuirla, ampliar la capacidad de transmisión y diversificar la matriz energética para responder a una demanda cada vez más sofisticada.
En ese contexto, Félix defendió la necesidad de avanzar en proyectos complementarios de generación, incluyendo energía solar y otras alternativas que permitan fortalecer la seguridad energética nacional.
Otro de los aspectos destacados durante el encuentro fue el creciente protagonismo de la inversión privada en el sector energético. El titular de la ANDE recordó que gran parte de las obras de infraestructura se desarrollan mediante esquemas de cooperación con empresas privadas, organismos multilaterales y nuevos mecanismos habilitados por la legislación vigente.
Para la CAP, el diálogo entre el sector público y el privado resulta fundamental para identificar oportunidades y anticipar desafíos en áreas que serán determinantes para la competitividad del país.
La energía aparece hoy como uno de esos factores estratégicos. No solo porque sostiene la actividad industrial, comercial y productiva tradicional, sino porque será la base sobre la que se construirá buena parte de la economía digital del futuro.
Centros de datos, inteligencia artificial, automatización industrial, electromovilidad y nuevas tecnologías requerirán cada vez más capacidad energética y una infraestructura preparada para responder con eficiencia y confiabilidad.
Por ello, tanto la CAP como la ANDE coincidieron en la necesidad de fortalecer la planificación de largo plazo y avanzar en políticas que permitan garantizar la disponibilidad de energía necesaria para acompañar el crecimiento económico.