En junio, el país juega su Mundial verde y no precisamente en una cancha de fútbol. En Buenos Aires, Ilexá, de las manos de Paloma Fisch, buscará posicionar a la yerba mate nacional como el próximo superalimento global, llevando innovación, sostenibilidad y bienestar al centro de la conversación wellness.
La próxima gran estrella del universo wellness podría no venir de Japón, ni de la Amazonía, ni de algún laboratorio de Silicon Valley, sino de Paraguay, y más precisamente, de las hojas verdes cultivadas bajo monte en Tavapy, Alto Paraná.
Esta afirmación podría sorprender a muchos, pero lo cierto es que mientras el matcha japonés domina cafeterías premium y supermercados saludables alrededor del mundo, la yerba mate paraguaya empieza a abrirse camino dentro de una industria global que pone mucho foco en los superfoods, la energía natural y el bienestar integral.
Paraguay quiere ser parte de esa conversación. Por eso, del 5 al 7 de junio, participará del Mundial de la Yerba Mate, a realizarse en Buenos Aires, Argentina, en el marco de un escenario donde productores, marcas y especialistas discutirán el futuro de una bebida que dejó de ser solamente tradición para transformarse en tendencia global. Allí estará Ilexá, una compañía paraguaya que busca posicionar una nueva generación de productos derivados de la yerba mate bajo un concepto innovador: el de la “matcha paraguaya”.
“Nuestra participación representa una oportunidad para mostrar al mundo una nueva generación de productos derivados de la yerba mate paraguaya”, afirmó Paloma Fisch, gerente general de la empresa.
La propuesta rompe con la imagen clásica del mate y el tereré. Ilexá trabaja con yerba mate puro hoja, sin palo y sin estacionamiento, desarrollando hebras premium para infusiones, té verde gourmet y polvo micronizado pensado para smoothies, latte y bebidas funcionales.
“La yerba mate paraguaya comienza a posicionarse en el mismo lenguaje que otros superalimentos reconocidos mundialmente, como la cúrcuma, el matcha, el açaí o la spirulina”, sostuvo Paloma.
Pero detrás del producto hay toda una historia. Y es que, según explicó la gerente general, las hojas son cultivadas bajo monte para preservar biodiversidad y equilibrio ecológico. El procesamiento se realiza de manera artesanal, hoja por hoja, mediante el trabajo de mujeres rurales de Tavapy. Y el proyecto rescata conocimientos ancestrales vinculados a la cultura guaraní y su relación con la naturaleza.
“Queremos que el consumidor entienda que no está consumiendo solo una bebida, sino una historia humana, cultural y ambiental”, explicó.
La tendencia global parece jugar a favor. Los consumidores ya no buscan únicamente alimentos saludables, sino que quieren ingredientes naturales, sostenibles y funcionales capaces de aportar energía limpia y bienestar integral.
En ese escenario, la yerba mate emerge como una alternativa con enorme potencial gracias a sus antioxidantes, polifenoles, cafeína y teobromina.
Paraguay ya no busca exportar solamente yerba mate. Está interesado en plasmar identidad, biodiversidad y sostenibilidad en distintas presentaciones.