Por: Adelaida Alcaraz
La Corporación Financiera Internacional redefinió su lógica de inversión ubicando al país en un escenario en el que ya no importa solo el potencial, sino la capacidad de ejecución, sostenibilidad y escala. En este nuevo marco, Ursula Blotte, Oficial de País para Paraguay, detalla en qué sectores y criterios está enfocando su mirada la institución.
Hace apenas unos meses, el anuncio del respaldo de la Corporación Financiera Internacional (IFC) a Villeta, la primera planta de fertilizantes verdes en Paraguay, impulsado por la empresa Atome PLC, marcó un punto de inflexión estratégico en la relación del país con el capital global.
En conversación con la Oficial de País para Paraguay, Ursula Blotte, quien en la fecha participa del Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la ADEC, la representante dejó entrever una respuesta que trasciende el caso puntual. “El capital se está dirigiendo cada vez más hacia inversiones que mejoran la productividad, la competitividad, la resiliencia y la sostenibilidad, generando más y mejores empleos”, explicó.
En esa lógica, Paraguay aparece con un perfil particular. No por un único atributo, sino por su combinación de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal y grado de inversión. Sin embargo, Ursula advirtió que para movilizar capital privado a gran escala es clave construir una sólida cartera de proyectos listos para inversión. Es allí donde comienza el verdadero filtro del IFC, no en países atractivos, sino en países “ejecutables”.
El giro más profundo, está en cómo se redefine la agenda climática. Ya no es un capítulo energético ni un discurso ambiental aislado, es economía real. “El clima y la sostenibilidad ya no se limitan al sector energético; cada vez más se convierten en motores de competitividad, productividad y creación de empleo en otros sectores. En el caso de Paraguay, estos incluyen: La agroindustria sostenible, que se destaca por su papel central en la economía, especialmente en cadenas de valor prioritarias como el arroz y la carne de cerdo. El Diagnóstico del Sector Privado del País (CPSD, por sus siglas en inglés) del Grupo Banco Mundial para Paraguay identifica que estos sectores tienen un fuerte potencial para atraer inversión privada, aumentar el valor agregado y apoyar la diversificación de las exportaciones. Para tener éxito en estas áreas se requerirán estándares ambientales y de sostenibilidad más sólidos, un uso más eficiente de los recursos naturales y prácticas que aumenten la productividad al tiempo que protegen los ecosistemas", indicó Ursula, ubicando al crecimiento verde en el centro de la competitividad regional.
Agregó que el sector forestal también presenta oportunidades, particularmente dadas las condiciones favorables de suelo y clima de Paraguay y su potencial para avanzar hacia productos de mayor valor agregado.
Por otro lado, la logística y el transporte constituyen otra prioridad, acotó. Por ello, mejorar la conectividad y la eficiencia puede reducir costos, fortalecer la resiliencia y mejorar la competitividad a lo largo de las cadenas de valor. Esto crea oportunidades para movilizar mayores niveles de inversión privada hacia sectores que apoyan el crecimiento de largo plazo, la productividad y la resiliencia, al mismo tiempo que amplían las oportunidades para más y mejores empleos.
Sin dudas, se requerirán estándares ambientales y de sostenibilidad más sólidos, junto con un uso más eficiente de los recursos, precisó. En otras palabras, el acceso al capital empieza a depender de una nueva métrica que refiere que no es solo cuánto produce un país, sino cómo lo produce.
La iniciativa, impulsada por Atome Paraguay, se perfila como una de las mayores apuestas privadas en la historia del país
Desde la perspectiva de IFC. “Buscamos proyectos con una gobernanza y transparencia sólidas, una fuerte capacidad de implementación que marque una diferencia en la vida de las personas y modelos de negocio capaces de resistir la volatilidad operativa y del mercado. También buscamos oportunidades basadas en las ventajas competitivas de Paraguay, e igualmente importantes son la escalabilidad y los efectos de demostración: los proyectos que pueden replicarse y que movilizan capital privado adicional tienen más probabilidades de generar un impacto más amplio en el mercado, apoyar la creación de empleo y el crecimiento a largo plazo, particularmente al ampliar las oportunidades de empleo productivo y de mayor calidad”, afirmó.
En ese nuevo orden, el IFC actúa como un curador global de futuros posibles. Y Paraguay, por primera vez en mucho tiempo, aparece en esa selección.
