La pitahaya requiere alta tecnificación en selección genética, fertirriego, manejo nutricional, podas estratégicas y monitoreo sanitario.
01/06/2026 10:43
Fruticultura se eleva a mercados premium
Por: Alba Delvalle
Una nueva era se está dando para la fruticultura paraguaya, con cultivos de alto valor agregado, modelos productivos ecoamigables, tecnología y trazabilidad para competir en los destinos más exigentes del mundo.
Paraguay comienza a abrirse paso en un rubro poco tradicional para el país, pero con enorme potencial de crecimiento, con la fruticultura tropical y subtropical orientada a mercados premium. Para Aldo Fanego, director de Grupo Misionero, la combinación de condiciones agroclimáticas, disponibilidad hídrica y ubicación estratégica posiciona al país frente a una oportunidad única para ser un nuevo origen competitivo de frutas de alto valor agregado.
Luego de más de dos décadas trabajando en producción, acopio, empaque y exportación de banana y piña, el grupo decidió avanzar hacia cultivos como la pitahaya y el aguacate de la variedad Hass, impulsados por una demanda internacional creciente y una fuerte valorización comercial.
“Estamos convencidos de que el aguacate Hass será el cultivo frutal de mayor crecimiento del país en los próximos años. También apostamos a una nueva era de la fruticultura paraguaya, con la premisa de conquistar los mercados premium con la pitahaya”, expresa el productor.
Aldo Fanego, director de Grupo Misionero
Según explica, el Hass reúne características que hoy lo convierten en uno de los productos más atractivos para la exportación, pues tiene un alto valor comercial por hectárea, larga vida postcosecha y capacidad de transporte a larga distancia. Para sostener esa expansión, Grupo Misionero desarrolla un vivero propio de plantas de alta calidad, combinando portainjertos criollos e israelíes con la variedad Hass.
En paralelo, la pitahaya se consolida como otra de las apuestas estratégicas del grupo. Su producción requiere una alta tecnificación basada en selección genética, fertirriego, manejo nutricional, podas estratégicas y monitoreo sanitario para alcanzar estándares premium.
El modelo productivo también pone foco en sostenibilidad y eficiencia ambiental. La empresa implementa riego tecnificado, fertirrigación de precisión, monitoreo climático y aplicaciones fitosanitarias basadas en necesidad real, además de fortalecer la biología del suelo mediante el uso intensivo de materia orgánica. “Nuestro modelo de sostenibilidad no es un discurso”, sostiene Aldo.
La estructura agroecológica del grupo incluye la producción anual de 7.000 toneladas de compost, 1.300 toneladas de humus sólido de lombriz y 300 m³ de lixiviado, reduciendo la dependencia de fertilizantes externos y mejorando la retención hídrica y sanidad vegetal.
Una oportunidad única para ser el nuevo origen competitivo de frutas de alto valor agregado.
A esto se suma una biofábrica de propagación meristemática de banana con capacidad para 600.000 plantas anuales, orientada a garantizar trazabilidad y calidad desde el origen. Para el empresario, los mercados internacionales ya no compran solamente fruta. “Compran confianza”, resume. Por eso, sostiene que la trazabilidad, la inocuidad, la sostenibilidad y la responsabilidad social se convirtieron en requisitos indispensables para competir globalmente.
Cultivos como la pitahaya y el aguacate Hass emergen ante la demanda internacional creciente.
En ese escenario, el referente en producción frutícola considera que la pitahaya y el aguacate forman parte de una nueva canasta exportadora para Paraguay, aportando diversificación, innovación y nuevas oportunidades de desarrollo rural y generación de empleo técnico.
