Más allá de que el conflicto en Medio Oriente se dé a miles de kilómetros, la incertidumbre global que genera se traslada en el plano local, según el análisis de Federico dos Santos. Foto: Matias Amarilla
14/05/2026 11:01
Logística, un sector que no se detiene
Por: Alba Delvalle
Más allá de que el conflicto en Medio Oriente se dé a miles de kilómetros, la incertidumbre global que genera se traslada en el plano local. Volatilidad con costos más altos, menor previsibilidad y nuevas tensiones para empresas que dependen del comercio exterior.
La tensión en Medio Oriente puede parecer lejana, pero sus efectos se sienten rápidamente en Paraguay. En una economía como la nuestra, estrechamente conectada y dependiente del comercio exterior, cualquier disrupción en las rutas globales impacta casi de inmediato, expone Federico dos Santos, director de Navemar SA y Paramar SA, firmas del Grupo dos Santos relacionados con el sector logístico.
A nivel macroeconómico, la incertidumbre geopolítica no solo altera los mercados, sino que introduce volatilidad en fletes, seguros, rutas y tiempos de tránsito, complicando la planificación y elevando la complejidad de las cadenas logísticas, explica. Este escenario se traslada rápidamente al plano micro, afectando a importadores, exportadores, comerciantes y consumidores finales.
Si bien Paraguay no depende directamente del petróleo que transita por el Estrecho de Ormuz, el conflicto influye en el precio internacional del crudo y, en consecuencia, en los costos logísticos tanto globales como locales. Esto se traduce en mayores tarifas de transporte marítimo, fluvial, aéreo y terrestre, tanto en el ámbito internacional como doméstico.
De ahí que, el impacto más inmediato se observa en el petróleo y sus derivados. “El combustible representa aproximadamente el 30 % de los costos operativos del transporte, dependiendo de la modalidad. Por ello, los incrementos en su precio afectan directamente la rentabilidad de las empresas, especialmente cuando los ajustes tarifarios no pueden trasladarse de forma inmediata, generando un desfasaje temporal en la actualización de precios”, comenta.
El costo referencial del bunker registró subas del orden del 70 % en la hidrovía, por donde se transporta el 80 % del comercio exterior. Foto: Gentileza
A esto se suman disrupciones en las cadenas logísticas globales, como cambios en itinerarios de buques y aviones, congestión en rutas alternativas, saturación en puertos y aeropuertos, y un aumento general en la incertidumbre operativa.
Aunque el combustible es el factor más visible, existe un amplio conjunto de productos derivados del petróleo que impactan en la industria local. Ya se observan efectos en fertilizantes, textiles y packaging, incluyendo resinas y petroquímicos.
“En este escenario, la incertidumbre reduce la previsibilidad de costos y obliga a los proveedores a incorporar márgenes de cobertura ante posibles subas adicionales, lo que termina elevando aún más el costo de los productos”, expone.
Para dimensionar el impacto real a nivel local, algunos indicadores reflejan incrementos relevantes al comparar abril de 2025 con abril de 2026. En la hidrovía, por donde se transporta cerca del 80 % del comercio exterior del país, el costo referencial del bunker registró subas del orden del 70 %. En el transporte terrestre local, el diésel común a nivel mayorista aumentó alrededor del 15 %.
Federico, quien es economista, sostiene que, en paralelo a este contexto desafiante, Paraguay ha mantenido un crecimiento sostenido en el sector logístico en los últimos años. Si se compara 2025 con 2024, la importación y exportación de contenedores vía fluvial registró un crecimiento del 6,2 % interanual, alcanzando un récord histórico de más de 190.000 TEUs.
La carga aérea creció aproximadamente un 24 %, llegando a cerca de 40 millones de kilogramos, mientras que las exportaciones de soja, trigo y maíz aumentaron cerca del 5 % en volumen.
Federico dos Santos explica que en una economía como la de Paraguay, estrechamente conectada y dependiente del comercio exterior, cualquier disrupción en las rutas globales impacta casi de inmediato. Foto: Matias Amarilla
Estos indicadores reflejan un sector dinámico, cuya tendencia de expansión continúa también en este 2026, afirma. Por otro lado, se observa un fuerte crecimiento de la logística doméstica, impulsado principalmente por la llegada de empresas internacionales, especialmente brasileñas, que demandan servicios logísticos, así como por la creciente tendencia de empresas locales a tercerizar parcial o totalmente sus operaciones.
Este proceso está contribuyendo a la profesionalización del sector, con mayor incorporación de tecnología, equipamiento y mejores prácticas operativas. En términos generales, Paraguay presenta hoy un mercado logístico dinámico, con crecimiento en la mayoría de los segmentos, aunque enfrenta desafíos relevantes. El más inmediato es la volatilidad del precio del combustible y sus derivados.
A nivel empresarial, se suma un factor crítico, la relación comercial entre proveedores y clientes. La volatilidad de costos introduce fricciones inevitables y tensiona las negociaciones. Si bien, algunos contratos contemplan mecanismos de ajuste, en muchos casos no existe esa previsión, explica.
Al tratarse de shocks exógenos e inesperados, la recomposición de precios requiere flexibilidad y entendimiento de ambas partes; cuando esto no ocurre, se generan conflictos y desgaste en las relaciones comerciales.
Además del combustible, derivados del petróleo impactan en la industria local. Ya se observan efectos en fertilizantes, textiles y packaging, incluyendo resinas y petroquímicos. Foto: Gentileza
A esta situación se agrega la depreciación del dólar frente al guaraní, que introduce una presión adicional sobre la estructura de costos. Mientras una parte significativa de los ingresos del sector está dolarizada, muchos costos operativos se encuentran en moneda local, lo que reduce la capacidad de cobertura y afecta los márgenes.
En decir, factores como el aumento del combustible, la dinámica cambiaria y la incertidumbre global configuran un panorama de cautela. De mantenerse el contexto actual, podría frenarse la expansión que ha tenido el sector logístico en los últimos años, aunque las perspectivas de mediano plazo continúan siendo positivas.
