Por: Alba Delvalle
El mercado de valores paraguayo no solo está cambiando en tecnología y escala, también en liderazgo. En un entorno el que las decisiones financieras fueron históricamente masculinas, figuras como Natalia Trinidad empiezan a ocupar espacios clave en la evolución del sector.
El mercado de capitales paraguayo atraviesa una etapa de transformación que está ampliando las oportunidades de inversión y financiación para empresas locales y extranjeras. Con nuevos actores, herramientas tecnológicas y una creciente adaptación a estándares internacionales, el ecosistema bursátil empieza a consolidarse como una alternativa estratégica dentro del desarrollo económico del país.
Para Natalia Trinidad, directora de Negocios de Cadiem, este crecimiento refleja un cambio estructural en la forma enque Paraguay se posiciona frente a inversionistas y empresarios.
“El mercado de valores de Paraguay está creciendo, está en un auge extraordinario. Recibimos visitas de muchos lugares y empresarios que quieren saber qué más pueden hacer en el país”, afirmó.
Parte de este avance se explica por la modernización institucional y la incorporación de estándares internacionales a través de la Caja de Valores del Paraguay (Cavapy) y la Bolsa de Valores de Asunción (BVA), que hoy operan con plataformas tecnológicas que fortalecen la transparencia y la confianza.
“Hoy tenés un tercero que custodia tus valores y otro que registra toda la información. Eso genera confianza”, señaló Natalia. En paralelo, el mercado ha comenzado a diversificar sus instrumentos financieros, abriendo nuevas posibilidades para proyectos de gran escala.
El mercado de capitales paraguayo atraviesa una etapa de transformación que está ampliando las oportunidades de inversión y financiación para empresas locales y extranjeras. Foto: Ilustrativa
En ese contexto, los fondos de inversión ganan protagonismo como vehículos capaces de canalizar capital hacia sectores estratégicos. Desde Cadiem ya se impulsaron fondos vinculados a la producción de ferrosilicio y al sector ecoforestal, mientras avanzan evaluaciones en áreas como el desarrollo inmobiliario.
Detrás de cada iniciativa existe un trabajo técnico que puede tomar entre uno y dos años, desde el análisis del negocio hasta su estructuración financiera. Este proceso también exige capital humano preparado para diseñar instrumentos viables y adaptados a las necesidades del mercado, un factor clave para sostener el crecimiento del sistema, detalló la directora.
Lejos de competir con los bancos, el mercado de valores aparece como un complemento natural para el financiamiento empresarial. Mientras la banca responde a necesidades de corto plazo, el mercado bursátil ofrece soluciones de largo alcance. “Si querés financiamiento a corto plazo, vas al banco. Si querés a largo plazo, tenés la bolsa de valores, son dos sistemas que se complementan”, explicó.
Ese cambio también viene impulsado por una nueva generación de empresarios, más abierta a profesionalizar la estructura corporativa y a explorar mecanismos alternativos para captar recursos. Según Natalia, hoy existe mayor disposición a transparentar información y a incorporar herramientas que antes eran vistas con desconfianza.
Aunque el mercado de capitales paraguayo tiene apenas tres décadas de desarrollo, frente a los más de 200 años de experiencia en otros países, la oportunidad está precisamente en aprender de modelos ya consolidados y adaptar esas herramientas a la realidad local.
Para Natalia Trinidad, el crecimiento refleja un cambio estructural en la forma en que Paraguay se posiciona frente a inversionistas y empresarios. Foto: Emilio Bazán
La evolución de Cadiemrefleja ese avance: hace 15 años eran apenas 14 personas promoviendo conceptos básicos como bonos y acciones; hoy son más de 120 colaboradores en un mercado cada vez más familiarizado con estas opciones.
“De acá a cinco años espero ver muchísimas más inversiones internacionales. Esto recién empieza, y en unos diez años va a ser una revolución”, proyecta la ejecutiva.
Más que una tendencia financiera, el desarrollo del mercado de valores representa una oportunidad para democratizar el acceso al capital, fortalecer empresas y construir una cultura de salud financiera a largo plazo. En un país que busca nuevas rutas de crecimiento, aprender a mirar hacia la bolsa podría convertirse en una de las decisiones más estratégicas de la próxima década.