Imaginá un lugar donde el paisaje conversa con el diseño, donde el vino no solo se bebe, sino que se siente en cada gesto. Ese universo existe y tiene nombre propio: VIK, una experiencia de lujo que une Chile y Uruguay bajo una misma filosofía sensorial.
En el corazón del valle chileno se alza VIK Chile, a dos horas de Santiago. La arquitectura parece flotar sobre viñedos infinitos, con un techo ondulado de titanio y bronce que dialoga con la luz.
En su interior, el arte contemporáneo, las vistas de 360° y el silencio del paisaje crean una atmósfera casi irreal. La bodega, diseñada por Smiljan Radic, transforma la visita al vino en un recorrido visual y sensorial inolvidable.
La experiencia continúa en Uruguay, en Estancia Vik José Ignacio, donde el campo se convierte en escenario de sofisticación. Suites intervenidas por artistas, cabalgatas entre colinas y gastronomía de autor hacen que el tiempo pierda relevancia y el disfrute gane protagonismo.
El corazón de todo es el vino: catas privadas, etiquetas icónicas y un enfoque que convierte cada copa en un ritual. A esto se suman el restaurante Milla Milla, el wine spa y actividades personalizadas en miles de hectáreas de naturaleza.
Las tarifas, entre USD 800 y USD 2.500 por noche según temporada y suite, reflejan la exclusividad. En VIK se viaja para sentir el lujo en su forma más profunda.