Con una reducción del desempleo en 3,6 %, el sector privado liderando la creación de fuentes de trabajo, mayor participación femenina y debate por el ajuste salarial, Mónica Recalde explica la estrategia ante este nuevo escenario.
La cartera de Trabajo abarca muchas aristas, el empleo es un eje fundamental. ¿Cómo está evolucionando?
En el periodo 2024-2025 tuvimos un crecimiento bastante sostenido de la generación de empleo en Paraguay. Creció la ocupación, el empleo asalariado privado, mientras que el empleo público disminuyó y el trabado independiente se mantuvo constante.
Observamos que el mayor empuje que tuvo nuestro mercado laboral se dio por el sector empresarial, principalmente por la generación de puestos de trabajo en rubros específicos.
¿Qué sectores son los principales generadores de empleo?
El número uno es el sector comercio y servicios, que generó más de 100.000 empleos. Esto responde al modelo económico actual, basado principalmente en la actividad comercial y de los servicios, que tuvo un repunte muy importante en los últimos dos años.
Luego está el sector industrial, que tuvo un incremento muy importante, y después la construcción, que también creció, aunque de forma menos intensa que los otros sectores.
¿Y en materia de desempleo, cuál fue el comportamiento?
El nivel de desempleo cayó a un nivel muy bajo. Actualmente estamos en 3,6 %. Cuando empezamos esta administración estaba en 6,2 %, luego bajó a 5,6 % y ahora estamos en 3,6%. Es decir, hubo una caída de casi tres puntos porcentuales en dos años y medio, y lo interesante es que la reducción fue sostenida en casi todos los trimestres.
¿Realizando un comparativo con la región, cómo se encuentra Paragua en términos de desempleo?
Paraguay tiene uno de los niveles de desempleo más bajos de la región, comparado con países como Argentina, Uruguay, Chile o Brasil. Incluso México es el único país que está por debajo, con aproximadamente 2,6 %, pero en términos generales bien, ya que estamos rozando el pleno empleo.
El mayor empuje que tuvo el mercado laboral se dio por el sector empresarial, especialmente en comercio y servicios. Foto: Jorge Jara
¿Esto es un indicador más que positivo para la imagen país?
No necesariamente es negativo tener o mantener la tasa de desempleo, porque significa que todavía hay disponibilidad de la fuerza laboral en el mercado. Si llegan más inversiones o se expanden las industrias existentes, todavía hay personas disponibles para absorber, y eso evita tener que recurrir a mano de obra externa.
¿Qué otros movimientos se observaron dentro del mercado laboral?
Vimos un salto de personas que estaban en la inactividad y pasaron directamente a trabajar, sin pasar por la desocupación. Eso representa un dinamismo distinto. Además, el trabajo familiar no remunerado se redujo, con muchas personas que pasaron a empleos remunerados.
¿Podría aclarar la diferencia entre desempleo e inactividad?
El desempleo es una persona que estuvo buscando trabajo y no encontró. La persona inactiva es aquella que no trabaja ni está buscando empleo. Por ejemplo, amas de casa, estudiantes, jubilados o personas que no pueden incorporarse al trabajo. En tanto que el ocupado es quien tiene un empleo, ya sea asalariado, independiente, doméstico o incluso familiar no remunerado.
¿Respecto a la participación femenina, cómo se está desenvolviendo?
El incremento más importante que se dio en el 2025 de hecho fue la inclusión de mujeres al mercado de trabajo, con más de 74.000 mujeres que ingresaron, principalmente en el sector asalariado privado. Ese fue el posicionamiento más relevante dentro de la dinámica laboral reciente.
¿Qué acciones están encarando, alguna iniciativa que fomente el empleo formal?
Estamos en plena ejecución del programa de empleo circular con España, que Paraguay implementa por primera vez en el marco de un acuerdo. Permite que paraguayos vayan a trabajar de manera temporal, formal, con contrato, seguro social y visa laboral durante dure el programa o la campaña, porque son empresas agrícolas las que demandan de personal de campo.
¿Cómo se dio esta primera experiencia?
Tuvimos un primer grupo de 100 trabajadores que ya se encuentran en Huelva, que es una provincia de Andalucía, de las más de 2.000 postulaciones para esos puestos. El proceso incluyó reclutamiento, preselección y entrevistas con las empresas españolas.
Mónica Recalde, ministra de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Foto: Jorge Jara
¿Qué perfil tienen los trabajadores seleccionados?
Son personas entre 22 y 44 años, principalmente del sector agrícola. Se reclutó gente de zonas como San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Misiones y Central. El grupo está compuesto por aproximadamente 60 hombres y 40 mujeres.
¿Cuáles son las condiciones laborales del programa, qué implica?
El salario es de alrededor de 60 euros por día, con seguro social incluido. También cuentan con alojamiento, pasaje de ida, y ya la vuelta es que deben costearse ellos con lo percibido. Como dije, es un trabajo temporal, durante la campaña agrícola, y este grupo estaría regresando en noviembre.
¿Cuándo culmine la campaña, pueden optar por quedarse o seguir?
Deben retornar al país, porque es un programa con retorno obligatorio. Sin embargo, pueden volver a participar hasta en cuatro ciclos, dependiendo de la demanda de las empresas.
¿Qué impacto se espera de este programa?
La idea es que los trabajadores adquieran nuevas habilidades, aprendan técnicas agrícolas y luego puedan aplicar ese conocimiento en sus propias fincas. También podrán ahorrar y acceder a créditos productivos al regresar.
¿Se puede esperar que se amplíe este programa a otros sectores?
Sí, especialmente en sectores como la construcción, porque España tiene una alta demanda de mano de obra por el envejecimiento de su población.
¿Por qué buscar a trabajadores de otro continente, por qué paraguayos?
Los extranjeros, inversionistas y en especial los españoles, valoran mucho la responsabilidad, capacidad de aprendizaje, adaptación y compromiso del paraguayo, además de la facilidad de integración cultural, y por el idioma mismo.
¿Con relación al salario mínimo, qué se está analizando?
Hasta el momento, como es de conocimiento, el salario mínimo tradicionalmente se ajusta por la inflación, pero hay que entender que la ley permite incorporar otras variables económicas. El análisis ya se inició en el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam).
¿Qué otras variables podrían considerarse?
Se pueden incluir indicadores como el PIB que es el crecimiento económico, o parámetros regionales del salario mínimo. Lo cierto es que la discusión está abierta para evaluar nuevos mecanismos de ajuste, y que la misma normativa lo estipula.
¿Cuál es el principal desafío en este aspecto?
El alto nivel de endeudamiento de los trabajadores y el impacto del costo de vida, especialmente en alimentos, transporte y vivienda, que representan la mayor parte del gasto de los hogares.
Entendemos que el reajuste merece nuevas variables de medición, y la propuesta debe venir de Conasam, que integra a representantes de tres sectores, por un lado, el gobierno con la figura del director del Empleo; los trabajadores que es el sector obrero; y los empleadores o patronal.