Lo que nació como un gesto de cariño hacia los animales hoy es un emprendimiento con identidad propia, clientes fieles y proyección regional. Beatriz Guillén, fundadora de Dog Appétit, fue seleccionada para el programa Young Leaders of the Americas Initiative (YLAI) y llevará su experiencia desde Paraguay a una red continental de líderes emprendedores.
Dog Appétit no nació en un laboratorio ni en una incubadora. Nació desde el amor. Desde la observación cotidiana de cómo las mascotas se convirtieron en miembros centrales de la familia y de cómo el mercado local todavía no ofrecía propuestas diferenciadas, seguras y pensadas para su bienestar.
Beatriz Guillén, fundadora de Dog Appétit, identificó esa oportunidad y decidió crear algo distinto: productos alimenticios y propuestas especiales para perros que combinan calidad, personalización y experiencia. No se trata solo de comida; se trata de momentos. Cumpleaños, regalos, celebraciones y gestos que refuerzan el vínculo entre las personas y sus mascotas.
Esa sensibilidad convertida en modelo de negocio hoy recibe una validación internacional. Beatriz fue seleccionada para participar del Young Leaders of the Americas Initiative (YLAI), uno de los programas de liderazgo empresarial más importantes impulsados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
“Ser seleccionada para YLAI representa un reconocimiento muy importante al trabajo que vengo construyendo con Dog Appétit desde Paraguay. Es la validación de que los proyectos que nacen desde la pasión, pero también con visión de impacto, pueden trascender fronteras”, expresó.
Para la emprendedora, la experiencia marcará un antes y un después. Durante el programa podrá adquirir herramientas estratégicas, nuevas miradas sobre escalabilidad y, sobre todo, generar conexiones con emprendedores y mentores de toda la región y Estados Unidos.
“Eso sin duda se va a traducir en una evolución de Dog Appétit, tanto en su propuesta de valor como en su proyección a nuevos mercados”, afirmó.
Contó que uno de los mayores desafíos fue educar al mercado. En sus inicios, no todos estaban familiarizados con este tipo de propuestas para mascotas. Hubo que generar confianza, demostrar calidad y explicar el valor del producto.
Esa cercanía con el cliente se convirtió en el mayor activo de la marca. “El feedback que recibimos es muy emocional. Muchos clientes nos dicen que nuestros productos les permiten celebrar a sus mascotas como un miembro más de la familia. Eso es lo que nos impulsa a seguir creciendo”, contó.
Hoy, Beatriz ve oportunidades claras para expandir el modelo en otros países de la región. La tendencia hacia una mayor humanización de las mascotas y la búsqueda de productos de calidad es una realidad en toda Latinoamérica.
Además, destaca el rol del comercio digital como gran habilitador para pequeños negocios. “Las herramientas digitales están democratizando el acceso al mercado. El desafío está en diferenciarse y generar confianza. La combinación entre digitalización y cercanía humana va a ser clave”, reflexiona.
Antes de viajar, compartió un aprendizaje que ya le dejó el proceso: empezar, incluso sin tener todo perfecto. Escuchar al cliente, adaptarse y entender que emprender es un proceso continuo de aprendizaje.
Con Dog Appétit, Beatriz Guillén demuestra que una idea nacida del afecto puede transformarse en una marca con propósito, impacto y ahora, proyección internacional desde Paraguay hacia el continente.