En el marco de la Expo Construir en Ciudad del Este, Pedro Ayala, miembro de la comisión directiva de la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y líder de CPA Ferrere en Paraguay, trazó un mapa económico donde energía, logística y ventaja fiscal explican por qué el este del país dejó de ser promesa para convertirse en motor industrial.
En el marco de la Expo Construir, Pedro Ayala abrió su disertación con una definición que ordenó toda la escena. Dijo que “Ciudad del Este no está cambiando, sino que está completando una metamorfosis estructural que redefine el mapa económico del corazón de Sudamérica”.
Durante décadas, recordó, la ciudad fue sinónimo de comercio de frontera. Ayer, el foco de su disertación se ubicó en un ecosistema agroindustrial integrado, con producción de insumos, procesos industriales y maquila conviviendo bajo un mismo paraguas de competitividad.
“Paraguay ofrece un régimen impositivo genuinamente competitivo, una legislación laboral predecible y una estabilidad macroeconómica que pocos países de la región pueden exhibir”, afirmó.
Para Pedro, sin embargo, el diferencial no se explicaba solo en las normas. “Hay un activo que no se construye ni se copia y se trata de la ubicación geográfica, en la bisagra entre Brasil y Argentina”, señaló.
Y agregó el factor que, a su criterio, termina de cerrar la ecuación que está dada por la cercanía a Itaipú Binacional, que garantiza la energía más barata, abundante y limpia de Sudamérica. “Ese es el insumo crítico de cualquier industria seria”, aseguró
A esa base estructural sumó la logística. Es decir, salida terrestre directa hacia los grandes centros de consumo y conexión fluvial con los principales mercados regionales. “Ventaja fiscal, talento humano, energía estratégica y conectividad logística. Esa es la arquitectura perfecta para el salto de calidad que está dando Ciudad del Este”, sintetizó.
El tramo final de su exposición se centró en el vínculo bilateral. “Desde la Cámara de Comercio Paraguayo-Argentina y como líder de CPA Ferrere en Paraguay, fui testigo de un cambio de paradigma notable”, expresó. En efecto, dijo que lo que comenzó como un movimiento defensivo de capitales argentinos se transformó en algo más profundo, pues Paraguay pasó a ser una plataforma de internacionalización para empresas que encontraron resultados por encima de sus expectativas.
Hoy, explicó, el proceso tiene doble carril. Mientras Paraguay recibe inversión, el empresariado local empieza a mirar a una Argentina que envía señales de recuperación. “Invertir en Argentina y acompañar su rebote es hoy una oportunidad real para las empresas paraguayas”, indicó y dejó entrever que, si nuestro vecino prospera, nosotros prosperamos con él. “En esta región, el éxito compartido no es un ideal: es una estrategia de negocios”, afirmó.